Fue un encuentro enriquecedor para la cultura campanense. La presentación de un libro de poemas, en este caso "Campanulario", de Oscar Serrano representa esa prueba del autor al lector, es para quien lo escribe saber como reciben los demás esa inspiración y modo de decir las cosas.
Se realizó en el confortable y coqueto salón de Plaza Café, aggiornado con cuadros que llevan la firma de Elio Mollo donde se cita una heterogénea concurrencia. Intelectuales, amigos y familiares del poeta participaron de la presentación.
Serrano estuvo acompañado por un panel de destacados de nuestra ciudad: Nélida Coltelli, Marisa Mansilla, María Eugenia Nuñez y Osvaldo Croce realizando la apertura la poeta Coltelli.
La cuidada y esmerada crítica de Marisa Mansilla enriqueció la tarde literaria. La audiencia, con un silencio reflexivo escuchó la misma.
Nelida Coltelli, en su decir, en su recitado brillante expresó parte de la obra de Oscar Serrano, cobrando los poemas esa magia que inspiró al poeta.
María Eugenia Nuñez eligió dos de ellos y los recitó con singular estilo.
Por su parte Osvaldo Croce con el estilo del hombre común, del idioma de la calle, le dió otro matiz a la obra.
"Campanulario" es una recopilación de poemas que Oscar Serrano escribiera entre los 16 y los 19 años de edad y que según él mismo lo expresara pensó que no se animaría a publicar.
En el narra sus vivencias de adolescente, su despertar a la sexualidad y se nota -a decir- de Mansilla que hay un cambio en el enfoque de sus vivencias entre los primeros de esos poemas y los de la mitad del libro hasta el final, donde evidentemente Serrano se introduce casi en la vanguardia tan marcada de aquellos años. Reconociendo Serrano que sus maestros fueron Ronald Nash, Nélida Coltelli, Francica.
También participó del acto Guillermo Rodoni con un comentario propio.
Entre los presentes podemos mencionar entre otros, a los Directores de Cultura Héctor Baggio, Gral. de Medios Fito Tolassi y el subdirector de Educación José Agnes.
Los poemas son ahora de todos quienes lo lean, han dejado de pertenecer al autor.
Se habrá sentido complacido el autor escuchando su obra en voz alta ante el silencio y ahora pudo comprobar la certeza de su poemas.



