Huellas de barro, pies de asfalto, aletas de esperanza internándose en la isla grande y verde; en donde nadie se quiebra ni con el filo del hacha traicionera, ni con la vida.
¿Porque has de aflojar con el agua a la cintura?.
Leche y miel de bolsas provinciales, en donde cada una es un nombre, una razón, una lucha.
Pezón de madre erguido, de amor abundante, proteico, firme como la Comadre que a su lado marca el paso simple pero complejo, como ese niño que juega al fútbol en el potrero de aquel barrio.
Dame una razón, un palpito, alguna ignorancia inhóspita para dudar de vos. ¿Que más puedo pedirte por mi gente?, si gente sos.
Mujer dame una no- razón para poder entender de tus besos, de tu sonrisa complaciente, de abrazos incansables, de esa palmada amiga y de tus ojos tan grandes como platos de sopa caliente.
Charly Schneider



