La mirada, los gestos, la luz en la escena, todo conmueve. Pero el dramatismo, se hace más intenso gracias a él, que lineal se consume como soldado fiel entregado a la causa. Dios y demonio. Transformado en humo dibuja y pinta, engaña y se deja presumir consumido, cuando es él, quién en realidad consume...
El cigarrillo se instaló en nuestro inconsciente colectivo, dominando escenas y siendo parte de aliados y detractores.
En la actualidad, se calcula que en nuestro país existen aproximadamente 6.500.000 consumidores de cigarrillos.
Según las últimas estadísticas, el tabaco causa el 21% de las muertes coronarias, el 18% de los accidentes cerebro-vasculares, el 82% de las enfermedades bronco-pulmonares obstructivas crónicas y el 87% de las muertes por cáncer de pulmón.
La Argentina es el tercer mayor consumidor de tabaco en América Latina y el Caribe, con el 15% del consumo total, a pesar de que sólo alberga el 7% de la población regional. Aproximadamente, el 40 por ciento de las personas que tienen entre 16 y 64 años fuma. Uno de los índices de prevalencia más altos del continente americano. Seis de cada diez adolescentes fumaron alguna vez, y la mayoría antes de los 16 años. El 35 por ciento de los fumadores son mujeres, y la tendencia es hacia un mayor consumo femenino.
Alrededor de 40.000 personas mueren por año como consecuencia de enfermedades producidas por el cigarrillo. Esto equivale al 16% del total de las muertes de personas que tienen entre 35 y 69 años.
El Ministerio de Salud de la Argentina y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtieron, que la adicción al cigarrillo cada vez empieza más temprano. En el país, tres de cada diez alumnos secundarios de entre 13 y 15 años son fumadores.
La adicción al cigarrillo representa la otra faceta de la problemática. Puesto que ¨la actitud de fumar es una enfermedad, ya que la adicción no desaparece sino que se regula¨, aseguran los especialistas.
Es ¨grave¨ que una persona fume más de diez cigarrillos por día. El tabaco es una adicción, la nicotina sola no es patológica pero es la que marca la adicción, similar al alcohol, marihuana o cocaína.
Y por ultimo, no es justo que el 60% de la gente que no fuma tenga que pagar las consecuencias del 40% que fuma. Son fumadores pasivos que comparten el daño que producen los fumadores. Los peores efectos se dan en niños. El 79% de los estudiantes de Argentina convive con fumadores en casa. Y la gravedad es tal, que el 30% de los chicos entre 9 y 10 años tiene niveles de tabaco en la sangre del 25%, similar a los fumadores activos.
La tendencia ¨epidémica¨ del tabaquismo es el desplazamiento a grupos más vulnerables, como países más pobres y personas de menor nivel socioeconómico.
Algunos creen que la solución está en el precio del cigarrillo. Estadísticamente el aumento solo reduce en un 6% el consumo, y sin necesidad de ellas, observando a nuestro alrededor sabemos que los aumentos asustan un par de días y luego, el fumador prefiere privarse de otros menesteres, pero seguir comprando cigarrillos.
¿Entonces? Personalmente, creo que nos queda apostar a la educación, respetar y hacer respetar las leyes de protección a los no fumadores. Que de una vez por todas, las áreas de no fumadores, sean reales y no virtuales. Que no se fume en los edificios públicos, etc.
Educación, respeto, tolerancia... claves fundamentales para una sociedad que busca incansablemente una mejor calidad de vida. Búsqueda que solemos perder de vista, inmersos en los espejismos de la tecnología y el materialismo cotidiano, cuando frecuentemente, solo radica en ejercer mis libertades sin pisotear las del otro.
nanalmendra@hotmail.com



