Días pasados fué noticia el cambio de las de las nueve campanas de la catedral de Notre Dame de París, como parte de los festejos de los ochocientos cincuenta años de este templo. Hay registros de cinco mil años sobre su utilización en las más diversas culturas.El uso en la Iglesia para llamadas se remonta al siglo cuatro, cuando pasadas las persecuciones no era imprudente la manifestación pública de la religiosidad.Las más famosas por su tamaño,además de las nombradas, son las de Toledo,Ruan,Viena,las de San Pedro en el Vaticano,Pamplona y en nuestro país las de la basílica de Luján. Otras famosas en Latinoamérica son las de Cuzco, Perú, cuyos repiques se oyen a cuarenta kilómetros.
La del Kremlin en Moscú pesa doscientas toneladas.La de Burma en Ampura,India, ciento ochenta mil kilogramos y la del templo de las diez mil edades en Pekín cincuenta milEl Derecho Canónico recomienda que todas las iglesias tengan campanas, que son consagradas cuando se consagra el templo y su uso queda limitado al culto, no pudiendo usarse por motivos profanos salvo casos de extrema necesidad.Tienen generalmente su propia torre,elcampanario. El más famoso, sin duda, es el de la catedral de Pisa por su inclinación, que sigue desafiando a la gravedad desde el siglo doce.
El nombre proviene, al parecer, de la región de Campania en el sur de Italia, sobre el mar Tirreno, famosa por las fundiciones. Lo tradicional en su fabricación es el bronce, aleación de una parte de estaño y tres de cobre, con badajo de hierro. Se hacen con fórmulas exactas ya que según su diámetro y espesor será su tono. Suenan por oscilación o giro completo de la campana, por oscilación y golpe del badajo o,como es común en las grandes campanas de oriente, por golpe desde el exterior de una gran viga horizontal llamada ariete. En Japón se usan las esféricas que suenan con el movimiento de perdigones internos.
Son música vivaporquesuenan siempre igual y nos transmiten la misma música desde su fundición, pudiendo brindar auténticos conciertos.No sabemos cómo sonaban los instrumentos musicales de antaño pero sí sabemos cómo sonaban las campanas. Por eso las vemos como herencia de nuestros mayores y su tañido llama al recogimiento y la reflexión.En el Museo Municipal de Campana se conserva la campana de giro total de la antigua Iglesia parroquial, de bellos grabados, similar a la de la imagen, que se hechaba al vuelo en las mañanas del Sábado de Gloria, festejo adelantado del Domingo de Pascua. Mucho tiempo esa tarea estuvo a cargo de mis tíosSavastano, entonces jovencitos,allá por 1912. El relato me llegó,siendo niño, por mi madre. Ya adolescente,en 1950, quise verla de cerca. Subí desde el coro por la temblorosa escalerita de madera hasta elcampanario.Orientada hacia el Bv.Sarmiento,yacía muda por una fisura importante. Entonces comprendí que las campanas también mueren.
LUIS M. BERTOLINO



