Ciudad del Vaticano, (NA)- El papa Francisco instó ayer a los cardenales a no ceder al "pesimismo y la amargura" y pidió fraternidad y "armonía" dentro de la Iglesia católica, en un discurso emotivo y en parte improvisado que confirma un cambio de estilo en la manera de liderar la milenaria institución.
"No cedamos nunca al pesimismo ni a la amargura que el diablo nos ofrece cada día", dijo el pontífice argentino en su intervención ante el colegio de cardenales reunido en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano.
En sus palabras, llenas de agradecimientos, Francisco rindió homenaje a su predecesor Benedicto XVI, calificó de "valiente y humilde" su renuncia y aseguró que su pontificado será "un patrimonio espiritual para todos".
El primer Papa no europeo en 13 siglos invitó sin embargo a los "príncipes de la Iglesia" a "buscar nuevos métodos de evangelización para llevar la verdad cristiana (...) a todos los extremos de la Tierra".



