Ante un nuevo aniversario del Golpe Militar del 24 de marzo de 1976, es necesario reflexionar acerca de la naturaleza del mismo y sus terribles consecuencias.
Fue ante todo un golpe cívico-militar, que además de reprimir, desaparecer, torturar y secuestrar mujeres embarazadas, impulsó un modelo económico a sangre y fuego cuyas consecuencias aún hoy sigue pagando el pueblo argentino.
Con el recientemente fallecido superministro de economía José Martínez de Hoz a la cabeza y un gran número de civiles que le dieron el respaldo político a la tarea represiva de las Fuerzas Armadas, se gestó un plan económico que desarticuló el Estado Nacional en beneficio de las corporaciones multinacionales con la complicidad de medios de prensa que dicen hoy, "no vivir en libertad".
La deuda pública y privada paso de 7875 millones de dólares en 1975 a 35671 millones de dólares en 1981.
La denominada "plata dulce" disminuyó temporalmente las consecuencias del quiebre de gran parte de la industria nacional.
A 37 años del proceso genocida, es necesario tener Memoria, reivindicar los casi 30 años de democracia.
Debemos apoyar las políticas activas que protegen nuestra industria, generar empleo, motorizar un proyecto de nación digno e independiente.
Quienes siendo adolescentes sufrimos el cercamiento de nuestros derechos y libertades, y el caso particular el exilio de familiares, decimos NUNCA MAS!.



