Buenos Aires, (Especial para Noticias Argentinas, por Daniel Casal)- Las diferencias entre los ministros Roberto Lavagna y Carlos Tomada por la prórroga de la doble indemnización volvieron a demostrar dos conceptos sobre la marcha de los asuntos económicos.
Por un lado, están los que aún consideran que la economía debe seguir con los beneficios sectoriales a raíz de que aún continúa la situación de crisis.
Por otro, los que consideran que ya es hora de ir retirando el respirador artificial para dejar que el enfermo respire por sus propios medios.
Entre los primeros se ubican, por ejemplo, el presidente Néstor Kirchner y los ministros Tomada y Julio de Vido, y en la vereda de enfrente el titular del palacio de Hacienda.
En el Gobierno no niegan están diferencias pero les restan dramatismo con el argumento de que se ventilan en público y no forman parte de los corrillos.
Pero, ya hubo cortocircuitos por los tiempos del acuerdo con el FMI, cuando Kirchner forzó por unas horas el default para lograr mejores condiciones en la negociación.
También, en reiteradas oportunidades, existieron discrepancias entre Lavagna y De Vido por la renegociación de los contratos de las empresas de servicios.
Por el tema de la prórroga de la doble indemnización, hubo ciertas quejas de Kirchner por la postura de Lavagna opuesta a la medida, según le dijo a un grupo de empresarios.
No habría sido ajena a esta historia la frases del Presidente, dichas en la inauguración de una fábrica en San Martín, de que la economía se encuentra ¨aún en el infierno, por más que los números sean favorables¨.
También dijo en está cansado de ¨internismo¨ en una frase que bien pudo estar dirigida al frente interno.
De esta manera, el jefe de Estado dio a entender la necesidad de seguir favoreciendo a sectores aún desprotegidos y que la crisis los arrastró el abismo.
Es el caso de la doble indemnización que alcanza a los despidos sin causa, tiende a defender la paulatina recuperación del empleo.
Trabajo maneja cifras que hablan de unos posibles 500.000 Despidos inmediatos en el momento de que se elimine este beneficio.
Muy por encima de los 440.000 Puestos de trabajo que se habrían creado este año, sin tener en cuenta los planes sociales, de acuerdo con cifras oficiales que la semana próxima dará a conocer la cartera laboral.
Algo parecido sucede con los piqueteros, ya que sectores económicos que hablan de la reducción drástica de los Planes Trabajar.
No toman en cuenta, al parecer, que los planes sirvieron para aplacar el intenso fuego de la protesta social y que sus brasas quedan aún prendidas. Así lo demuestran los altos índices de desocupación, pobreza e indigencia.
Mientras tanto, los empresarios advirtieron que la continuidad en el tiempo de esta medida ¨desalienta¨ la inversión y puede quedar como ¨derecho adquirido¨ en el mercado laboral.
Posicionado muy cerca de este lugar, Lavagna admitió, ante un grupo de hombres de empresas¨, que la decisión constituye una ¨mala señal¨.
Números favorables
Mientras tanto, el Gobierno puede ostentar este fin de año números impensados hace poco tiempo, aunque le quedan pendientes objetivos de largo plazo para determinar con claridad el Norte de la economía.
Un crecimiento mayor al 7 por ciento y un nivel de inversiones en torno al 40 por ciento echaron por tierra los pronósticos apocalípticos de los que siempre quieren sacar ganancias sembrando tempestades.
La mayoría de los analistas señala que durante este año la Argentina crecerá al menos un 7 por ciento, lo cual dejará un piso de al menos 4,5 por ciento para el 2004.
La economía está dando los primeros pasos luego de la caída, pero áun escasean los proyectos de largo aliento que permitan vislumbrar, por ejemplo, ideas tendientes a reducir la pobreza que afecta a más de la mitad de la población e incluye inéditos niveles de indigencia.
Hasta ahora, no deja de prevalecer la ¨teoría del derrame¨, omnipresente en la década del ´90, por la cual toda la sociedad deberá, finalmente, recibir los frutos del crecimiento de la actividad económica.



