Es común observar existencia de litigios por Tenencia/o Régimen de visita de los hijos, en los que se producen diversos roces con características violentas.
Se detecta Denuncias Falsas, en el objetivo de involucrar al otro en cuestiones Penales, intentando alguna condena, que lo elimine de la relación con los Hijos o lo desaliente en querer practicar su vínculo.
El costumbrismo jurídico de favorecer a quien tiene la Tenencia Legal o de Hecho de los menores y privilegiar a la Madre por encima de cualquier inquietud legal Paterna favorece esta clase de estrategia.
(Se localiza en un sector familiar - jurídico delictivo, en pos de vulnerar al Padre No conviviente y de este sector se desprenden las mas inverísimiles denuncias, acompañadas con un tratamiento jurídico que da impunidad al denunciante).
Entre estas denuncias se destacan las conocidas como de violencia familiar en cuales se amparan estas personas para perpetrar sus oscuros procedimientos.
Suele existir Denuncias por malos tratos y exposiciones policiales antes de la separación de pareja y el denunciado falsamente llegar a tomar conocimiento de las mismas recién dentro de un Juicio de Divorcio o Tenencia, este punto se puede observar cuando la decisión de separaciones muchos antes del hecho en sí y la preparación del divorcio cuenta con pautas estratégicas que se ponen en juego para lograr un posicionamiento futuro (estrategias Predivorcio).
Tomando como punto de partida las denuncias Pre-divorcio, llegamos a las denuncias denominadas Pos-divorcio o dentro del marco Juicio-demandas, entre otras, que forman parte del folklore tradicional en los juicios de familia:
Tipo de denuncias falsas
* Alcoholismo, drogadicción
* Alteraciones mentales
* Intentó de sustraer los hijos
* Abuso deshonesto hacia los hijos
* Desviaciones sexuales
* Involucrarlo en delitos comunes
* Aleccionar mal a los hijos
* Similares a familiares y amigos.
* Incumplir visitas.
Objetivo buscado:
* Rotularlo como poco confiable.
* Peligro en relación con los hijos
* Obligar a visitas vigiladas
* Cortar vínculo con los hijos
* Desvalorizar su imagen
* Dudar de su honestidad
* Desviar la atención de su Inculcación Maliciosa
* Eliminar el apoyo de los allegados
* No dejarle mejorar el tiempo de contacto.
Estos son los principales puntos, normalmente carecen de la más mínima prueba, pero alcanzan el objetivo primario de entorpecer y/o anular el vinculo Paterno-Filial.
Erróneamente, engrosan índices de violencia familiar y afectan a las verdaderas víctimas de violencia. Es conveniente aclarar que existe en proporción alarmante la verdadera violencia familiar y que el presente informe se refiere a casos en que se hacen evidente el interés del Padre conviviente en obstruir la relación de los hijos con el Padre no conviviente.
En el desarrollo de esta clase de tácticas desvinculantes a la mamá no conviviente se le agregan las Denuncias falsas por ejercicio de Prostitución, abandono de los hijos, etc. Perdiendo el favoritismo cultural y jurídico al no haber retenido a los hijos.
(El sistema jurídico-social suele legitimar el accionar violento y doloso de parte de la mujer en pos de retener a los hijos).
A pesar de conocer estos métodos el sistema jurídico se pone en marcha y acompaña esta burla a la justicia, los Juzgados suspenden o demoran los Regímenes de Visitas, entregan Tenencia de los hijos a éstos falseadores y prohiben el contacto con el Padre denunciado y entorno familiar (según el nivel de la Fabulación), ocasionando la ruptura de vínculos parcialmente dañados, dejando a los hijos en manos de un inculcador maliciosos, produciendo en muchos casos la desvinculación permanente por la acción del tiempo, con daño irreparable a los menores que son aleccionados y presionados para mentir y una destrucción Psíquica-laboral -económica al Padre Falsamente denunciado.
El tiempo transcurrió hasta restituir la relación, según la edad de los niños, puede provocar que éstos asuman como ciertas las mentiras que se les obligó a repetir cuando se los utilizó como parte de la denuncia.
Los niños y adolescentes presionados por el inculcador no pueden rebelarse, pues, observan como a pesar de lo irregular de las situaciones, el Padre inculcador-denunciante, no recibe sanciones o límites y ellos deben continuar bajo su tutela, con el temor de ser los castigados en caso de no obedecer las instrucciones.
Los hijos involucrados asumen la impunidad y corrupción como un medio de vida lícito, pues es el mensaje que reciben del Padre inculcador y de la acción jurídica convalidante.
Estos casos, con clarísimos indicios de falta a la verdad y en ocasiones con reconocimiento explícito de parte del denunciante en la utilización de métodos impropios para alcanzar sus objetivos, se detectan con el uso de una batería de tests psicológicos específicos y una mínima experiencia en quien debe merituar los hechos, pudiéndose desvirtuar y corregir estas maniobras mediante límites, tanto al fabulador como al profesional que patrocina al mismo.
Es común en estas denuncias, que aparezcan psicólogos en forma improcedente y en total falta de ética expidan conclusiones sobre el Padre denunciado, sin haber tenido contacto alguno con el mismo aconsejando a los juzgados sobre la necesidad del corte vincular.
Ante estas apariciones, que se autotitulan como psicólogos o psiquiatras de los menores, es conveniente la denuncia civil y penal si su accionar correspondiere y ante la comisión de ética profesional de los Colegios que los nuclea pues se transforman es còmplices activos.
Para tener en cuenta: El Padre Conviviente que actua en la obstrucción de relación con los hijos, incorpora rápidamente otra pareja y la sitúa en el hogar familiar, desde allí procura la eliminación de la figura del Padre No conviviente, en el intento de reemplazo con esta nueva persona en la vida de los hijos. (Este nuevo personaje se agrega al núcleo principal de complicidad, representando un riesgo cierto en el abuso hacia los niños).
Es notable la falta de apoyo ante el pedido del Padre no conviviente, para que este nuevo personaje sea investigado debido a la trama protectora a favor del Padre-conviviente, desplegada por el ámbito jurídico-social.
El estudio de estos casos, muestra que no hay sanción, para quienes ejecutan tan perverso sistema de utilización de los medios jurídicos y policiales en forma desleal.
La falta de cambios de tenencia de los hijos, fortalece el accionar delictivo.
A pesar de reinstaurarse el vínculo es sabido que el Padre que Obstruyó el mismo e inculcó maliciosamente a los hijos, o realizó denuncias falsas, no reconoce su desleal acción, solamente aminora o cesa en sus deslealtades ante una puesta aunque tardía de límites jurídicos y/o sociales.
Ante este aparente cese de hostilidades por parte del Padre Fabulador, el Padre que fue afectado cree que terminaron sus pesares y en ese error de apreciación es encontrado cuando el anterior reincide.
A esta actitud de daño hacia el Padre No conviviente, investigadores en el área psicólogica la han denominado Síndrome de Alineación Parental, siendo aconsejable en protección de los hijos el cambio de tenencia de los menores a favor del Padre afectado (si este se encuentra en condiciones) y un tratamiento psicológico hacia el Padre en estado de Alineación Parental.
La rehabilitación es de dificil pronóstico debido a la influencia negativa del entorno que acompaña en sus actos a estas personas y que no son alcanzados por una resolución judicial y vuelven a reiterar actitudes irregulares.
Las falsas denuncias por violencia o por conductas dudosas, se presentan en parejas, que con anterioridad al conflicto de separación con hijos no tenían antecedente alguno sobre el tenor denunciado.
La falta de equilibrio en el trato jurídico alienta estos métodos, con una perdida en la protección de el interés superior del menor.
Las denuncias falsas, se presentan como uno de los principales motivos de extensión de los juicios de familia y de generación de violencia entre las partes, es lógico pensar por lo expuesto que la única forma de darle visos de realidad, es prolongar el conflicto entre terceros, involucrándolos como testigos falsos de acciones que no ocurrieron, manteniendo sus falacias y aumentándolas para justificarse ante los demás y ante el Juzgado interviniente.



