Los abusos sexuales a menores, son actitudes y comportamientos que realiza un adulto (generalmente varón) para su propia satisfacción sexual, con una niña, niño o adolescente. Emplea la manipulación emocional como chantajes, engaños, amenazas, etc. y, sólo en algunos casos, la violencia física. La mayoría de los abusos sexuales, ocurren en el propio hogar de las/os menores, y el agresor es generalmente el padre, el padrastro, el hermano o cualquier pariente cercano que tiene fácil acceso a la víctima. Los abusos sexuales no son sucesos aislados. Generalmente ocurren a lo largo de mucho tiempo, meses o años. Además, al contrario de lo que pueden suponer, se producen en todas las clases sociales y son muchas las niñas y niños afectados. Entre el 20 % y el 30% de las mujeres han sido abusadas sexualmente en su infancia o adolescencia. Alrededor del 15 % de niños también lo han sufrido. Sin embargo, el silencio y el secreto que rodea a estas experiencias, y que permite que se sigan repitiendo, nos hace pensar que son casos raros. Por eso, es tan importante que hablemos de la existencia de los abusos sexuales y los reconozcamos como un problema social que hay que abordar.
Los comportamientos abusivos, van desde acciones que no suponen un contacto sexual, como las proposiciones verbales o la exhibición de los órganos genitales, hasta la penetración anal o vaginal. Algunos de estos comportamientos son: Exhibirse desnudo delante de la menor con el fin de excitarse sexualmente; Observar a la niña vestirse o desvestirse cuando está en el baño, orina, etc. (con el mismo fin Tocarla, besarla, agarrarla; Forzarla a ver imágenes o películas, escuchar conversaciones sexuales, posar para fotografías, ver o presenciar actividades sexuales; Sexo oral o vaginal; Ser sometida a tratamientos médicos innecesarios.
La mayoría de las niñas y niños que están siendo víctimas no se lo cuentan a nadie, porque creen que la gente va a pensar que no es verdad. A veces, desconocen incluso el vocabulario necesario para hablar sobre el tema. Pero si se observa, se notarán cambios en su comportamiento que "gritan" por ellos, con el afán de ser escuchados. Debemos ponernos alerta, cuando de pronto un menor comienza a manifestar simultáneamente, varios de lo siguientes comportamientos: Se resiste a ir a cierto lugar o a quedarse con cierta persona; Aparecen trastornos en su forma de dormir (tiene pesadillas, se orina en la cama, teme dormir sola, necesita una luz encendida durante toda la noche, etc. Aparecen trastornos en la alimentación; Siente nuevos temores y necesita que se le tranquilice mucho más que antes; Retorna a un comportamiento inmaduro, como de bebé; Rechaza al padre o a la madre de forma repentina; A veces, se automutila o intenta suicidarse; Puede fugarse de casa para evitar que continúen los abusos; Baja su rendimiento escolar y cambia su comportamiento social. (Fuente: AMS) Si una niña o niño de repente cambia y manifiesta varios de estos síntomas, hay muchas posibilidades de que haya, o esté sufriendo un abuso sexual. No debemos olvidar, que las personas jóvenes y adultas que han sido abusadas sexualmente durante su niñez o adolescencia, arrastran problemas a lo largo de sus vidas y suelen necesitar un apoyo o terapia psicológica especializada para superarlos.
Los efectos más comunes como consecuencia de los abusos sexuales son: Odio al propio cuerpo, sentirse sucia; Desvalorización personal, pobre autoestima; Depresión, fobias, ansiedad y problemas psicosomáticos; Problemas de relación con otras personas, social y sexualmente; Miedo a la intimidad e incapacidad para poner límites y autoafirmarse; Comportamientos autoagresivos; Establecer muchas relaciones de abuso, incluso de maltrato, los varones victimizados tienden a ser abusadores y maltratadores, mientras que las mujeres victimizadas tienden a ser maltratadas y nuevamente abusadas.
Durante esta semana, los medios nos mostraron casos de abuso sexual a menores. La particularidad de éstos, reside en que los abusadores son personas con mucho poder, en sus respectivas provincias. Y el poder es noticia... siempre. Lo mediático, se impone sin piedad para la conmoción social. No es malo, sobre todo cuando denuncia casos aberrantes como estos. Pero los problemas que la sociedad tiene, lamentablemente, no duran el tiempo de un noticiero de televisión. Los problemas siguen, y se mantienen afectando a sus victimas, circunstanciales y permanentes. Por lo tanto, ya es hora que nos hagamos cargo de nuestras miserias, para intentar resolverlas o al menos mejorarlas. Sin quedarnos en la anécdota, ni en la expresión "que barbaridad".
Miles de niños son abusados a diario en nuestro país. No solo hoy, sino desde siempre. Muchos de esos niños, pueden ser sus vecinos, sus familiares, sus conocidos.
Lo importante, es que hablemos de la existencia de abusos sexuales por personas familiares y conocidas, y no solamente, de los que son cometidos por personas desconocidas. El 85 % de los abusos se producen por personas conocidas. Los delincuentes sexuales no siempre son los "viejos verdes" que imaginamos. Son personas consideradas "normales" desde casi todos los puntos de vista. Muchas veces son personas respetadas, incluso aparentan firmes valores morales y religiosos. A veces, el delincuente es un joven menor de edad.
Solemos enseñar a las criaturas, que siempre deben obedecer a las personas adultas, haciéndoles creer que éstas siempre saben lo que está bien. A veces, les obligamos a besar a personas cuando no desean. Recuerden que "El abuso", no empieza con la penetración y las secuelas se cargan durante toda la vida. Escuchemos, miremos, observemos, tomemos la responsabilidad de la salud y bienestar de todos. La indiferencia no tiene ninguna virtud.
NANCY GONZALEZ
nanalmendra@hotmail.com



