Buenos Aires (Especial de NA) -- Vaya defensor le salió a Mario Goijman.
Por los mundos del correo electrónico y desde el "CEID", un señor Raúl Millán, la emprendió en contra de "un coronel".
Todo a partir de una polémica que se armó con la crisis del voleibol.
Muy bien llevada y coordinada en principio por Víctor Lupo.
Primero lo defendió el arquitecto Antonio Pérez, ex presidente de Vélez y Secretario General del CUVA (Comité de Urgencia del Voleibol Argentino).
Y ahora salió Millán, quien llamó "Coronel Espingarda", al amo y señor del "comité" de la calle Juncal. El "Comité Tétrico", ¿recuerda esa expresión? El que "invitó" con todos los gastos pagos a un medio oficial a los Juegos del sur o algo por el estilo, después de que en la conferencia de prensa de lanzamiento aclaró, allá en la calle Juncal, que la prensa debía correr con los costos de la cobertura.
¿Ya hizo memoria?
Según Millán, cuenta el informante Caballo Loco, el deporte argentino tiene "cáncer".
Y va camino de "una muerte segura" hasta tanto no le sea extirpado ese terrible mal.
El hombre, en su correo electrónico los nombra a todos, al coronel y al general, no tiene problemas.
Dice que están rodeados de "civiles inútiles".
"Lacayos de una clase que lo único que sabe es vestir un disfraz de milico, olvidando que los carnavales ya no se celebran más. Se han enquistado y tomado de las raíces del deporte argentino", ataca.
Y después se presenta.
"Soy Fundador del Club de Amigos, intenté formar dirigentes deportivos en el Instituto que teníamos en el Club. Pero también, tuve oportunidad de poner los pies en el barro, fui Tesorero del Club SITAS y De la Asociación Amateur Argentina de Hockey Sobre
Césped. Conocí de cerca lo que es el deporte con esfuerzo especial para alcanzar logros. Tenemos un equipo campeón mundial, y él, el coronel y sus secuaces, no han destacado ni apoyado su logro", protesta.
Y la remata: "A ese personaje sólo le interesa viajar,arrogándose un cargo para el cual no ha sido elegido democráticamente, siendo su formación la de haber concurrido al peor de los niveles terciarios de educación, sito en El Palomar, al oeste de la estación del ferrocarril, a la derecha". Después de tanto ataque, el hombre se calma un poco. Y dice: "Les pido disculpas por el término de estas líneas, pero verdaderamente, siempre trato de expresar lo que siento y mientras no desintegremos el nido de ratas de la calle que continúa a la Avenida Las Heras, tras cruzar Callao, el deporte Argentino de Alto Rendimiento, se verá limitado en su crecimiento".
Después, manda "Un cordial saludo" y firma: Raul Jesús Millán.
¿Qué me contursi?
Enojado con medio mundo el hombre, ¿no?
-- Mala suerte --
Al final, se descubrió que el seleccionado argentino de fútbol sub 20 es portador de mala racha.
¿Quién lo "mufó"? No se sabe.
La cuestión es que siempre alguno de sus integrantes padeció lesiones de esas que son capaces de marginar un jugador de toda una competencia.
Marcos Charras ha sido el último.
Pero el memorioso y buen archivero informante Patriarca de los Pájaros tiene en carpeta a Diego Crosa, en el Mundial de Qatar y a Alejandro "El Chori" Domínguez, en el Mundial de la Argentina.
Nadie se olvida tampoco, que antes de esa competencia se lesionó feo Pablo Monsalvo, de Huracán, entonces integrante del preseleccionado. Y se perdió el Mundial.
-- Misterio develado --
Varios lo anunciaron.
Inclusive Noticias Asombrosas.
Pero también lo hizo la Secretaría.
Y después, todos enloquecidos, buscando los resultados. Pero, al fin y al cabo, ¿qué culpa tiene el atleta si no manda la información si los periodistas no se ocupan, si ninguno viaja con él?
El tema consiste en develar un misterio.
¿Cómo le fue al Beto Rodríguez (Carlos Alberto) en la San Silvestre? ¿Ganó o perdió? Así. Como dirían los "malhablados".
"Llegué segundo, detrás de Fernando Aranha, por pocos
segundos", cuenta el propio corredor de silla de ruedas.
Pero siempre hay un pero, acá se dice seguido.
En la subida de Brigadeiro, en la parte "más fuerte, cuando la silla se clava a 2 ó 3 kilómetros por hora", Aranha paró a secarse las manos y el policía que lo acompañaba con la moto le puso el pie en la rueda para que no se fuera hacia atrás.
Eso se repitió en dos oportunidades en 200 metros.
Por la izquierda, subía el argentino.
Y sigue contando.
"Cuando llegamos, él reconoció que había recibido ayuda. Y el reglamento internacional dice que está permitida la ayuda, pero sólo para que al corredor le alcancen aquello que necesite, nadie puede tocar la silla", explica. Y recuerda: "Él ya fue descalificado en el año 2000, en el Marathon de San Pablo cuando salió segundo. A mí me dijeron que yo era el ganador, pero después el tipo apareció como primero en algunos medios, y yo hasta que no se conozca el fallo de la federación, me considero segundo".
"Mis amigos de Brasil dicen que gané, pero la verdad, no me gusta hacer público este tipo de cosas entre los rengos", finaliza el querido "Beto", "deschavado" aquí por el informante Caballo Loco.
-- Celo --
¿Conoce a esos señores que son "más papistas que el Papa"? Suelen estar en todas partes.
En las empresas, donde generalmente son empleados pero están a cargo de algún área, cuidan todo con mucho más celo que los propios dueños.
En las porterías, en los trenes, en las mesas de entradas y en el Cenard.
¿Dónde?
Sí, en el Cenard.
La Catedral del deporte en la Argentina.
El lugar al que concurren a entrenarse y a alojarse los
deportistas de alto rendimiento.
Allí hay una especie de jefe de "controles".
Y existe un reglamento para la utilización de esas
instalaciones.
Hay que estar "acreditado", no puede ir cualquiera con un pantaloncito. Y está bien. No es cuestión de que se meta la gente a jugar un picado o a bicicletear por las instalaciones.
Entonces hay que obtener una acreditación para la ocasión o para entrenarse en forma permanente.
El que no lo está, puede tener problemas. Aunque esté de paso y eventualmente alguien lo autorice a moverse. Por más que sea alguien del interior, que no va nunca y por tanto no conozca demasiado las normas del lugar.
Bien.



