Remedando al ya viejísimo personaje de "La Chona", la preocupación por los exámenes no aprobados en diciembre y por cierto en mayor cantidad de lo que se esperaba, nos lleva a reflexionar dentro de que clima los jóvenes estudiaron o los predispusimos a hacerlo.
Existen dos líneas paralelas para analizar. Una de ellas es que algunos padres tienen un arte inconmensurable para bajarle la autoestima por ejemplo diciéndoles tontos o hasta cualquier palabra soez, compararlo con algún compañerito o primito que no se la llevó, echarle en cara el esfuerzo que los padres están haciendo para que estudie, en fin, sumarle a la presión de sentirse evaluado, examinado, juzgado, presión mas presión.
La otra línea es mas dura aún, va desde penas, especie de multa o prohibiciones en lo que al niño mas le duela, hasta castigos corporales, tenga la edad que tenga.
Algunas de las resultantes que estos métodos traen aparejado, son por ejemplo, que el joven se enferme o sufra algún inconveniente que nos llene de culpa. Entonces en ese momento aflojamos la ley del rigor y lo único que crece en el del joven es un perfil psicológico inseguro, confuso e inestable.
No olvidemos que los hijos son un préstamo de Dios y es nuestra responsabilidad dialogar con ellos durante TODO EL AÑO, incentivándolos con el famoso -"¡vos podés!". No descansar. Si hay que mandarlo a particular, preguntarle cada vez que viene -¿Entendiste... Sirvió que te mandara?...etc. Interesarse pero todo el año. Ese es el momento. (Todo el año) Aquí tenemos que tener en cuenta el versículo de La Biblia que dice en el libro de Proverbios "El que ama a su hijo lo disciplina". Por todo esto si amas a tu hijo, en enero y febrero tienes otra oportunidad. Tan solo dile ¡Ahora sí! Tranquilo, pase lo que pase te amamos. Es decir, debemos usar la disciplina del amor todos los día del año.
Templo Evangélico Puerta Del Cielo. Colón 705. Te 421804. Campana. Reuniones los Domingos a las 19:30.



