Buenos Aires, (Especial para NA por Luis Torres)- ¿Qué fue el roce con los Estados Unidos? ¿Una simple casualidad o una sutil táctica del lobby cubano-americano para ganar votos?
Roger Noriega, subsecretario para Asuntos Latinoamericanos de la administración de George W. Bush, al finalizar una conferencia dictada en el Council of America´s respondió una pregunta sobre la Argentina. Y su respuesta fue que el Gobierno de Néstor Kirchner estaba girando a la izquierda y favoreciendo al régimen de Fidel Castro.
Las palabras de este duro funcionario tuvieron la inmediata réplica de ministros y hasta del propio presidente, pero la pregunta a responder es: ¿Qué se esconde detrás de lo de Noriega?
Horas más tarde fue el propio secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quien respaldó los dichos de Noriega y ratificó que el régimen cubano no cesa de desestabilizar gobiernos democráticos de la región y viola permanentemente los derechos humanos, mandando a la cárcel a ciudadanos disidentes.
Para interpretar toda esta secuencia anticastrista debe recordarse que Estados Unidos está en pleno proceso electoral y que el voto del cubano-americano residente en La Florida suele ser decisivo para la instalación de un presidente.
Un funcionario altamente capacitado técnicamente y que depende del consulado argentino en Miami, comentó que la pelea electoral entre republicanos y demócratas ¨será feroz¨.
Además, la administración Bush tiene dentro suyo toda una línea de funcionarios de origen cubano enemigos acérrimos del régimen de Castro como es el caso del embajador local Lino Gutiérrez y del asesor presidencial Otto Reich.
Roger Noriega, sin embargo, es mexicano, y gran parte de su dureza se debe a que quiere demostrar que es más anticastrista que los propios anticastristas.
Esta línea es la responsable de diseñar la estrategia para conquistar el voto cubano que vive en la Florida.
El hecho de que la Argentina haya cambiado su voto en Naciones Unidas de condena a Cuba por la violación de los Derechos Humanos a la abstención le sirvió a la administración Bush de argumento perfecto para atacar la política exterior de Kirchner y ganar simpatías en el estado de Florida.
Por su parte, la embajada norteamericana se esforzó en estas últimas horas por señalar que las relaciones entre Washington y Buenos Aires permanecían inalterables y en buen estado, y que aquello de Noriega había sido una cuestión menor.
Lo interesante será observar cuál es la conducta política que adopta el Gobierno después de los encuentros que se van a producir en Monterrey entre Rafael Bielsa y Colin Powell y Néstor Kirchner y George Bush.
En la Cancillería se está pensando en estas horas que convendría mantener a rajatabla el voto abstencionista pero suspender una serie de gestos políticos favorables a Castro, como por ejemplo el viaje previsto del presidente Néstor Kirchner a La Habana en febrero próximo.
Otro recurso que podría poner en juego el gobierno argentino es el caso de la médica cubana que está pidiendo permiso para salir de La Habana para su visitar a sus nietos que viven en la Argentina.
El caso está en manos de Alicia Oliveira, secretaria de la Defensa de los Derechos Humanos de la Cancilleria y está ofreciendo ¨garantías¨ a La Habana para que deje salir a la profesional.
Según la interpretacion diplomática si se consiguie este salvoconducto será un buen gesto de Argentina a favor de los disidentes cubanos.
En una palabra: se mantendría la política exterior pero se suspenderían gestos de simpatía hacia Castro, con lo cual la administración Bush se daría por satisfecha.
Un sondeo realizado entre los principales empresarios por una consultora privada arrojó un resultado casi obvio: el entredicho con Estados Unidos no significa nada. El empresariado mantiene intactas sus expectativas de crecimiento para el año que se está iniciando.
Todos conjeturan que las circunstancias mundiales favorecerán a la Argentina y que este año 2004 ¨será espectacular¨.
Tampoco le preocupa al empresariado el tironeo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) porque tienen indicios de que entre el 17 y el 20 de este mes quedará finalmente aprobado el primer tramo del acuerdo firmado entre Argentina y ese organismo.
¨A nadie le conviene una ruptura con el Fondo¨, reflexionó un funcionario del Ministerio de Economía. Esta misma reflexión es la que manejan tanto en el sector financiero como en el sector productivo y una última cuestión dentro del marco de esta minitensión con los Estados Unidos.
Todos estos ¨indicios positivos¨ tuvieron plena confirmación en las últimas horas del viernes pasado, cuando el director gerente del FMI, Horst Köhler, le comunicó telefónicamente al presidente Néstor Kirchner que todo estaba listo para aprobar el primer tramo del acuerdo a tres años.
Tal vez en épocas anteriores una confrontación con Estados Unidos hubiera repercutido en forma negativa inmediatamente, pero ahora suena como un hecho aislado frente a la frondosa cantidad de posibilidades de negocios que se le ofrecen a la Argentina, desde la soja a la carne, pasando por los vinos.
En el corazón del Gobierno son muchos los funcionarios que se frotan las manos esperanzados en el crecimiento que tendrá la economía argentina este año. Sin querer reconocerlo públicamente sostienen que se superarán todos los niveles y todos los pronósticos hechos hasta ahora.
Por eso no llama la atención la holgura con la que se mueve el presidente en el territorio bonaerense que muchas veces se le mostró hostil, lejano y adverso.
Su participación en un acto en el populoso distrito de La Matanza el miércoles pasado significó la integración política de Alberto Balestrini al círculo de intendentes influyentes que rodea al presidente.
Balestrini había lanzado muy duras críticas al Gobierno quejándose por la falta de Planes Sociales lo que había puesto un hiato entre Kirchner y el jefe del distrito más densamente poblado de la Argentina.
Gracias a los buenos oficios de Hugo Curto, Balestrini aplacó sus críticas y Kirchner accedió a presidir un acto en su territorio. Y Santas Pascuas.
Otro caso para tener en cuenta es el del intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, por cuyo distrito pasó la tragedia. El estallido de un depósito clandestino de pirotecnia dejó el saldo de cinco muertos y quince heridos.
El funcionario rápidamente se puso al frente de las responsabilidades y tuvo el reservado respaldo de la Casa Rosada.
Hubo una orden tajante del presidente: ¨Que nadie le pegue a Julio, déjenlo defenderse¨.
Es que Pereyra forma parte también del equipo presidencial de intendentes y, tras la evaluación política que hicieron en la Casa de Gobierno, el resultado fue que había que respaldar al funcionario bonaerense.
Tal vez tanta inclinación por dirigentes políticos del conurbano bonaerense es lo que ha enfriado un poco una decisión sobre la jueza de la Corte de la provincia Hilda Kogan para postularla al máximo tribunal del país.
Después de la nominación de Carmen Argibay, Kirchner está evaluando en qué línea ideológica va a continuar en las nominaciones.
La jueza Argibay se declaró de izquierda en tanto que una de las postulantes, Ana María Figueroa, que es catedrática de Derecho en Rosario, tuvo militancia en el Partido Comunista y más tarde en la Juventud Peronista.
Mientras que la nominación de la doctora Kogan significaría un poderoso gesto político hacia la provincia de Buenos Aires, la postulación de la mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci implicaría una inclinación hacia el centroderecha.
Kirchner viajó a México para participar de la Cumbre de Presidentes Americanos.
Estará de vuelta el miércoles por la mañana y recién ese día o el siguiente dará a conocer el nombre de la segunda mujer que irá a la Corte.



