¡Hola queridos lectores! En mi nota anterior, publicada el día 10 del corriente, hice una breve síntesis sobre algunos aspectos importantes de la Homeopatía Unicista. Mi objetivo para aquella primera nota era dejar en claro, en primer lugar, que la Homeopatía es una medicina aparte de la medicina tradicional y no una rama de esta última ni tampoco una ¨terapia alternativa¨ para el enfermo. Es, verdaderamente, una medicina de elección. Otro aspecto, es que tiene en cuenta la integridad del individuo para comprender su forma particular de enfermar y así poder llevarlo al real estado de salud por medio del medicamento, que es único para cada paciente. Por último, intenté aclarar a los lectores que la homeopatía trae a la persona enferma y no la ¨obesidad¨, ni la diabetes, las várices ni algún otro trastorno como algo aislado de la totalidad de manifestaciones y características del paciente. Quiero agregar, que tampoco es homeopatía la Fitoterapia, disciplina que trata las enfermedades con hierbas medicinales en estado bruto, sin la compleja preparación que tienen los medicamentos homeopáticos.
En la nota de hoy, voy a presentar un análisis lo más completo posible de lo que entendemos desde la Homeopatía como Estado de Salud.
Concepto de Estado de Salud: ¿Alguna vez se han preguntado, amigos lectores, colegas médicos, que significa Estado de Salud? Les pido que antes de continuar, se tomen unos minutos para pensar en la respuesta que Uds. darían.
La OMS define la salud como el ¨bienestar físico, psíquico y social¨. Vemos la amplitud y complejidad de este concepto, lo cual implica que tiene esta medicina, dado que cuando se administra el medicamento que en la experimentación se produjo un conjunto de manifestaciones similares a las que presenta el enfermo, éste puede llegar al bienestar en aquellos planos que considera la OMS y también en el espiritual. Esto sucede ya que por medio de ese medicamento homeopático, único en cada caso, se consigue equilibrar la energía vital del paciente. En resumen, para la Homeopatía Unicista, el Estado de Salud es sinónimo de Equilibrio de la Energía Vital.
¿Qué es la energía vital? Es aquella fuerza inmaterial dinámica que anima, sostiene y comanda al organismo. No se la puede pesar ni medir, tampoco poner en evidencia por los análisis ni métodos de diagnóstico más modernos. Sin embargo, todos somos testigos de su existencia. Todos los seres vivos nos diferenciamos de los elementos inorgánicos porque tenemos energía vital. El ser que posee Vida, tiene órganos y estructuras que cumplen funciones determinadas, además experimenta sensaciones y desarrolla acciones. En el cadáver, no hay sensación, función ni acción alguna, pues no hay energía vital.
¿Qué es el equilibrio de la Energía Vital? Es la armonía de todas las sensaciones, funciones y acciones, lo cual permite la subsistencia y el desarrollo pleno de todas las capacidades del ser para garantizar, de esta manera, la perpetuación de la identidad biológica de la especie. Esta ¨regla general¨ es uno de los principios fundamentales de la naturaleza, denominado Principio Vitalista y es común a todos los seres vivos. La siguiente pregunta es:
¿Cómo se manifiesta este equilibrio en el ser humano? Para contestar adecuadamente, necesito aclarar que el ser humano posee una cualidad que lo distingue radicalmente de los demás seres vivos: es un ser completamente desprovisto de medios materiales en su cuerpo que le permitan sobrevivir con el sólo uso de éste, sin embargo posee un espíritu dotado de razón gracias al cual, es consciente de esta minusvalía característica de su especie y puede descubrir en la naturaleza lo que es beneficioso o dañino para él. Como todos podemos observar, un recién nacido necesito inevitablemente ser atendido por su madre u otra persona, pues si es abandonado no tiene ninguna chance de sobrevivir por sus propios medios. Tampoco el adulto completamente desarrollando puede hacer frente a las hostilidades del medio sin tener un lugar donde acobijarse, ni vestimenta para no morir de frío, ni fuego para cocinar sus alimentos, etc. La supervivencia del ser humano implica descubrir en su medio lo que necesita para subsistir. Esto es posible gracias a su espíritu dotado de razón.
De todas maneras, la vida del ser humano no se circunscribe solo a la mera supervivencia. ¿Quién no ha escuchado alguna vez hablar de principios, valores, ideales, anhelos, deseos, amor, virtud, sentido de vida, etc? Estas palabras conviven con nosotros. No es raro, pues son parte de nuestra esencia de igual modo que lo explicado en el párrafo anterior. Esta es la dimensión espiritual del ser humano. Aquella que le permite trascender los fines biológicos de la mera supervivencia y cumplir fines elevados que contribuyen a la Humanidad. El padre de la Homeopatía, Samuel Hahnemann, habla del estado de equilibrio de la energía vital como aquél donde ¨el espíritu dotado de razón está libre para poder cumplir con los mas altos fines de la existencia¨.
Esta es la meta que busca alcanzar en el enfermo la genuina Homeopatía. Desde hace más de 200 años que médicos de todo el mundo venimos eligiendo este camino que engrandece nuestro arte. Resulta una verdadera pena que a lo largo de tantos años se le hayan cerrado injustamente tantas puertas a esta disciplina tan noble y beneficiosa para la humanidad. Esta actitud discriminatoria, mayormente originada en la postura dogmática y cerrada de la medicina oficial, permitió que prosperasen aquellos inmorales que, bajo el falso o inmerecido nombre de homeópatas, se han dedicado a lucrar, aprovechándose del desvalimiento de aquellos enfermos que lamentablemente desconocían la genuina Homeopatía, por no gozar ésta de iguales oportunidades de difusión que la medicina oficial.
Dejo esto último para que reflexionen, amigos lectores y estoy eternamente agradecido al Sr. Director por permitirme compartir con Uds. mis más humildes palabras. ¡Hasta la próxima!
Dr. Mariano Parapar
MP 56477
e-mail: mparapar@hotmail.com



