Espeluznantes son las fotos que el gobierno otorgó a la prensa, un centro de prácticas militares en las sierras de Córdoba que torturaba a los comandos. Por orden del presidente de la nación, el jefe del Ejército Roberto Bendini, se impuso la tarea de investigar las fotografías y fue lo que averiguó lo que el gobierno reveló.
Los adiestramientos de los comandos son los más duros en todo el mundo, incluso en la Argentina. Estas personas se prestan ¨voluntariamente¨ a que los sometan a los más terribles ejercicios de supervivencia, tal como si estuviesen en campo de batalla. Lo que no consideran por ningún motivo estas actividades es alguna falta a los derechos humanos, como medida más que lógica.
Gracias a alrededor de una docena de fotos con las que se encontró el secretario de Derechos Humanos, fue como comenzó la investigación que el gobierno denominó ¨relámpago¨ para probar la veracidad de los hechos y retirar toda sospecha de que las mismas fueran testimonios de la represión de la última dictadura. Así fue que Bendini reveló a Kirchner que las fotografías corresponden a un campo de entrenamiento de comandos entre los años 1986 y 1994, donde en las prácticas se incluían diversas torturas.
En la historia de nuestro país ya son más que conocidas las represiones ilegales a civiles en los tiempos de la dictadura y las subsiguientes desapariciones a quienes denunciaban tales violaciones a los Derechos Humanos. La inmortal ¨Operación Masacre¨ de Rodolfo Walsh ya mostraba las aberraciones cometidas por miembros del Ejército, que estos mismos trataron de callar desapareciendo a su autor entre las aguas del océano. Las continuas marchas de las madres y abuelas de Plaza de Mayo se convirtieron en un especie de mito sagrado que no logra callar las lágrimas y súplicas a la Justicia, que cada vez aparece más comprometida con los hechos de violencia. Y los de arriba se atajan a dos manos cada vez que comienza una gran excavación para la fabricación de novedades arquitectónicas que deslumbran con sus eficacias a todo ciudadano; pero la mayoría de las veces es muy probable encontrar restos de cadáveres y luego ¨descubrir¨ que son parte de personas desaparecidas no tantos años atrás.
Estas faltas a la dignidad de las personas, este arrancar de los derechos plenamente humanos, comprendo que sean parte de un entrenamiento más que severo del cual sus víctimas estuvieron al tanto de las consecuencias y aún así lo avalaron, pero no dejan de ser prácticas ilegales y aún cometidas en tiempos de democracia moderna -con Alfonsín y luego Menem a la cabeza del país-. Muchos de los uniformados que muestran las inquietantes fotografías siguen hoy en actividad, gran sorpresa, que hace comparar con los tantos perdones e indultos otorgados a represores de la dictadura. Parte del horror de la historia argentina, que hace que el gobierno K se lleve un par de puntos por lograr desenmascarar.
Comentarios y sugerencias a: mi_kolumnita@hispavista.com
Soledad Elías Leguizamón



