A finales de Noviembre del año pasado, los desinformados de siempre, ya sea por apatía, ignorancia, o porque creemos enarbolar una bandera apolítica, nos encontramos inmersos en una invasión de noticias y referencias que no entendíamos.
En medio de una gran desinformación respecto al carácter de la propuesta del ALCA, y bajo la convicción de que los pueblos debemos asumir un rol protagónico en la toma de decisiones de la trascendencia de lo que está en juego, se convocó a todos las mujeres y hombres del país, a todas las organizaciones sociales, políticas, religiosas, culturales, de derechos humanos, personalidades de diversas áreas del quehacer nacional, a organizar y participar, del 20 al 26 de noviembre del 2003, en las primeras jornadas de CONSULTA POPULAR SOBRE EL ALCA, LA DEUDA Y LA MILITARIZACIÓN.
Y entonces, algo nos decía, que debíamos entender. Quizás ese algo, fue tamaña e inédita coincidencia, para nuestro país, en la que todos los partidos, asociaciones, agrupaciones, y organizaciones, sin importar tendencias ideológicas, coincidieron. No solo en participar, sino tambien, en decir NO AL AREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMERICAS. Esto debía significar algo importante. Y así es. Para el tema que ocupa esta columna: SALUD - ENFERMEDAD Y CALIDAD DE VIDA, las medidas sobre propiedad intelectual hasta ahora incluidas en el borrador del ALCA, dice que limitarán la emisión de licencias obligatorias en ¨emergencias nacionales¨. Esto impediría a los gobiernos emitir licencias de medicamentos patentados, cuando los precios del mercado limiten el acceso de la población a tales fármacos. Estas nuevas disposiciones, afectarían de forma directa al sistema de patentes y a la comercialización de medicamentos en América Latina. Esta medida se traducirá en una restricción de la distribución de fármacos destinados al tratamiento del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), cáncer y enfermedades respiratorias, entre otras.
Lo que está en juego es la diferencia entre la vida y la muerte. Los genéricos son productos farmacéuticos que suelen fabricarse sin licencia de la empresa que patentó el medicamento innovador.
Como ejemplo, bien vale el siguiente: Gracias a los genéricos, el tratamiento anual con terapia antirretroviral para un enfermo de SIDA en Guatemala tenía en julio del 2003 un costo de 352 dólares, contra 686 dólares con medicinas patentadas. En julio de 2002 ese mismo tratamiento con medicamentos innovadores costaba 4.198 dólares.
En América Latina y el Caribe 1,9 millones de personas viven con VIH (virus de inmunodeficiencia humana), transmisor del SIDA, pero también en la región existen enfermedades endémicas que atacan a poblaciones de bajos ingresos, como el mal de Chagas (tripanosomiasis americana), la malaria, el dengue y la leishmaniasis.
Como la relatividad que envuelve a la vida misma, deberíamos estar tranquilos al respecto ya que el Acuerdo de Doha, firmado en Qatar en el 2001 entre todos los países que conforman la Organización Mundial de Comercio, nos respalda y protege al respecto, garantizando y reafirmando el derecho de los países a tomar medidas a favor de la salud pública sobre los intereses comerciales.
Por consiguiente, cada país debe seguir adoptando a escala nacional las medidas necesarias para recurrir a esa flexibilidad cuando sea preciso si desea garantizar la disponibilidad de medicamentos a precios asequibles.
Pero que de ser firmado los puntos que propone el ALCA, anularían este acuerdo en una superposición de intereses perversa y dudosa. El argumento más firme para quienes se oponen al acuerdo de Doha, sostiene que la proliferación de genéricos desalentará la investigación científica de los grandes laboratorios, vital para hallar cura a muchas enfermedades. Dicen, que reforzando la protección de la propiedad intelectual, se crearán incentivos para desarrollar nuevos medicamentos. Pero es evidente que ¨una protección más fuerte de la propiedad intelectual aumentará los precios sin fomentar la investigación necesaria para enfermedades como el mal de Chagas, que carecen de un mercado lucrativo¨ Como bien señalara en un comunicado la Organización ¨Médicos sin Fronteras¨. La enfermedad de Chagas mata a 50.000 personas en la región cada año, 18 millones viven con el parásito que la provoca en la sangre y unos 100 millones corren riesgo de infección en 21 países.
Para tratar esta ¨enfermedad de pobres¨ la industria farmacéutica, no puso en el mercado ninguna medicina en los últimos cinco años. Las normas que se pretenden negociar en el ALCA suponen una extensión de las patentes de medicamentos y, en concreto, una ampliación de la protección de las mismas, que se puede traducir en uso abusivo de las farmacéuticas que hacen aumentar los precios de los remedios.
El pasado jueves 15 del corriente, la Argentina y Brasil cerraron un borrador de estrategia de negociación para la próxima reunión de viceministros del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la que remarcaron que el MERCOSUR no modificará sus reglas internas en materia de compras gubernamentales ni de propiedad intelectual.
El texto, acordado entre los vicecancilleres de la Argentina, Martín Redrado, y de Brasil, Samuel Pinheiro Guimaraes, será ratificado en una reunión de representantes del MERCOSUR, a la que se sumarán Uruguay y Paraguay. La intención del bloque es definir la presentación que llevará a la reunión de viceministros del ALCA que se realizará en la ciudad mexicana de Puebla, del 3 al 6 de febrero.
El ALCA, impulsado por Estados Unidos, involucrará a una población de 800 millones de personas de 34 países del continente americano, excepto Cuba.
Somos muchos los involucrados y por supuesto la equidad brilla por su ausencia. Veremos como sigue la historia, quienes la escriben y como se cuenta... quizás lo importante sea no olvidar que en alguno de esos grupos sí o sí debemos estar, y hacernos cargo de la parte que nos toca.
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