Por Matías Martínez Reina*
Cada 24 de marzo, en la Argentina, conmemoramos el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia; fecha que se estableció en referencia al día que dio inicio a la última y más sangrientas de las dictaduras cívico-militares que se desarrollaron en América Latina.
Pasaron 39 años de esa fecha fatídica, a partir de la cual el Estado actuó haciendo un uso sistemático de amenazas y represalias, con el fin de imponer una ideología y la obediencia a la población. Algunos de los métodos esgrimidos para lograr su cometido, fueron el monopolio de los medios de comunicación y la utilización de campos de concentración para disciplinar e incluso exterminar a los adversarios y disidentes. En este sentido, cabe resaltar que los partidos de Campana y Zárate formaban parte de la llamada "Zona 4"; en donde se mantuvieron cautivas a miles de personas, en su mayoría militantes de agrupaciones de izquierda y trabajadores que integraban numerosas comisiones de fábricas enclavadas en dicha área.
Si bien la dictadura cívico-militar persiguió y exterminó vidas de estudiantes y trabajadores de distintos ámbitos y con diversas formaciones académicas; la profesión de Trabajo Social es una de las que más sufrió los embates de la dictadura. Las carreras de Trabajo Social fueron literalmente vaciadas. En el caso de la Universidad Nacional de Luján, que es en la que se ha formado la gran mayoría de los trabajadores sociales que se desempeñan en la zona en virtud de contar con el Centro Regional Campana, se vio obligada a cerrar sus puertas. La reapertura de dicha unidad académica debió esperar hasta el retorno de la democracia.
Lo cierto es que la dictadura silenció a los trabajadores sociales con la metodología del exterminio y eliminación de numerosos colegas, estudiantes y docentes. En este sentido, la cantidad de estudiantes y profesionales del trabajo social que han sido muertos y desaparecidos en nuestro país supera el umbral de las sesenta personas; sin contar aquellos que han sufrido encarcelamiento y/o que debieron exiliarse.
Fue altísimo el precio que los trabajadores sociales debieron pagar por creer que es posible una sociedad más justa, con el pleno ejercicio de los derechos humanos. De esta manera, tanto los sobrevivientes de aquella época nefasta como quienes hemos nacido en el epílogo de la dictadura, vamos redoblando nuestro compromiso con la memoria, y continuamos en la lucha en pos de que NUNCA MÁS los argentinos seamos atropellados en materia de derechos humanos.
*Licenciado en Trabajo Social MP: 9385. Vocal Titular del Consejo Superior del Colegio de Trabajadores Sociales de la Provincia de Buenos Aires por el Distrito Zárate-Campana. Docente de la Universidad Nacional de Luján.



