No habría transporte ni de corta ni de larga distancia. Tampoco habría bancos. Impulsado inicialmente por la CATT, se sumaron la CGT opositora y la CTA de Pablo Micheli.
El paro, anunciado para este martes 31 a mediados de febrero pasado por la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que nuclea a decenas de gremios del área, acabó convirtiéndose en un paro nacional que afectará el normal funcionamiento de gran parte de los servicios y áreas de trabajo el próximo martes.
A la CATT se sumó la CGT opositora que dirige Hugo Moyano, la CTA de Pablo Micheli y es casi un hecho que seguirá ese camino la CGT Azul y Blanca de Luis Barironuevo. Reclaman por salarios, especialmente por el impuesto a las Ganancias (sus escalas y su funcionamiento), despidos, inflación, y otros reclamos en cada sector.
Hay sectores de la CGT oficialista que se pliegan (Alimentación y maquinistas de trenes, por ejemplo) y le pedirán a Antonio Caló que sume a la central kirchnerista al reclamo, aunque eso parece inviable por ahora.
A ellos, además, se suma la Corriente Sindical Clasista, del Partido Obrero, y otros sectores de izquierda que ya confirmaron su adhesión al paro, pero bajo un "caracter activo". Es decir que impulsarán cortes de ruta y calles, para visibilizar la protesta y que los trabajadores se movilicen.
Ante esta situación, el martes no habrá colectivos, ni de corta, media o larga distancia. Tampoco habrá bancos, porque La Bancaria (dirigida por Sergio Palazzo) impulsa el reclamo por Ganancias en un sector en el que el impuesto pega fuerte. Y también pararán los trabajadores del transporte en su conjunto. Camioneros, marítimos, terrestres y aeroportuarios o aeronavegantes. O sea: ni vuelos, ni barcos, ni puertos.
Pararían, además, gastronómicos, hoteleros, empleados de estaciones de servicio y de seguridad privada. Y otras decenas de actividades comerciales e industriales.
EL MARTES NO HABRÁ TRANSPORTE POR EL PARO.



