El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, responsabilizó hoy al "fuego amigo" por su derrota en las elecciones bonaerenses, ya que resaltó que no tiene "ninguna duda de que hubo gente que pateó en contra".
Sin embargo y pese a estas declaraciones, aceptó su mala performance y dijo que llegó el momento de dar "un paso al costado".
En lo que fue su primer contacto con la prensa tras el triunfo de la candidata a gobernadora bonaerense de Cambiemos, María Eugenia Vidal, el funcionario nacional apuntó elípticamente contra los intendentes, así como también contra quien fuera su rival en la interna del Frente para la Victoria, Julián Domínguez.
"No tengo duda de que hubo gente que pateó en contra. Hubo traición de otros dirigentes que lo pagaron en sus distritos de la misma manera. Lo que sucedió no es una casualidad", lanzó el ministro. Y agregó: "No podíamos saber el impacto que podría haber tenido la denuncia de Canal 13 y de la productora de Lanata".
Aníbal adelantó que su futuro podría dejar de estar en la política, luego de que el 10 de diciembre termine su cargo como ministro coordinador. "Quizás llegue el tiempo de dar un paso al costado", aventuró, al tiempo que rechazó ser el "mariscal de la derrota", cuando lo consultaron sobre el ajustado triunfo de Daniel Scioli sobre Mauricio Macri por apenas dos puntos.
"No lo arrastré a él. Hay una diferencia de casi 600.000 votos. Yo voy a trabajar para Scioli de la misma manera que trabajé para mí, aunque hay razones de la derrota que seguramente puedo aportar yo mismo", dijo.



