84 páginas a todo color, ilustran el arte fotográfico de Matías Barutta. Mucho más que imágenes sueltas, conforma una historia de personajes anónimos que espera ser descubierta por el lector.
La mirada audaz de un fotógrafo ávido de historias, recurrente en su intención de humanizar el mensaje de la imagen dentro de contexto social y real.
"Todos al Furgón" es también un reconocimiento a tantos personajes anónimos que hacen del tren su medio de transporte ayer, hoy y seguramente mañana; aún cuando las condiciones de los vagones y sobre todo "el furgón" adolecían de confort y limpieza.
El arte desborda en cada foto, la luz y las sombras, el contraste de color, el paisaje y las estaciones; conforman un todo que para muchos les es ajeno. Al recorrerlo no pude evitar hacer un esfuerzo intentando recordar cuanto hacía que no me subía a un tren desde Campana hasta Ballester. Han pasado muchos años; sin embargo algunas imágenes sacaron a flote en mi mente viejos recuerdos de ventanilla abierta, el sonido de las ruedas de hierro sobre la unión de los rieles y ese aire pegandome en la cara mientras, cada tanto, la bocina del gigante de hierro resonaba al acercarse a una curva.
Un tema aparte es la calidad de impresión. 84 páginas de papel ilustración a todo color, hacen de este libro una verdadera "perla" editorial imperdible para cualquier biblioteca.
"Fuera de la necesidad, el tren se hace obra de arte. Miradas, carros, vidas que transitan, un perro que duerme en la vía y la vía que es mitad camino y mitad recorrido político. El tren define el ida y vuelta de los que duermen sin cerrar los ojos. El fotógrafo abre el lente y retrata. Entonces el arte y el poder, la vida de a uno y la expresión para muchos se juntan. No como un muestrario de lo que no se ve a simple vista; no como una excursión antropológica para despertar la conciencia de las almas ilustradas. La foto es documento que se ofrece sin ninguna plegaria moral. Esa es su fuerza política: cuerpos que no esperan, que se mueven, que quieren, que dicen quiénes son y no quiénes deberían ser… Oteadores silenciosos de un mundo que pasa en silencio a través de la ventanilla. Un relato del acontecimiento, sin indignación y sin cálculo. Empieza y termina ahí, en el tren." (Gustavo Varela, en el Prólogo)
"Todos al Furgón, fotografías entre Campana y Ballester", de Matías Barutta. Prólogo: Gustavo Varela. Edición: Sudestada /Diarios a Pedal
Mucho más que imágenes sueltas, conforma una historia de personajes anónimos que espera ser descubierta por el lector.



