Estaba emocionado Walter Marchesi. Estaba emocionado por la entrega de los jugadores que le tocó dirigir "interinamente", pero también por esa historia familiar que lo liga a Villa Dálmine: "Hoy había dos Marchesi empujando por la victoria, uno acá en la cancha y otro allá en el cielo", contó en referencia a su padre, Fernando Oscar, quien vistió la camiseta Violeta entre 1963 y 1965.
"Cuando me relaje, llegue a mi casa y abrace a mi vieja, que no se fue de vacaciones para escuchar el partido por radio, seguramente pensaré", agregó, todavía emocionado, cuando fue consultado sobre la posibilidad de continuar al frente de la Primera División más allá de Boca Unida (la próxima fecha en Corrientes).
"Pero no quiero descuidar lo que estamos haciendo con los juveniles, eso no me lo puedo olvidar nunca", señaló Marchesi, quien aseguró que dialogará con la dirigencia y que estará siempre a disposición "para dar una mano" donde crean necesario.
En cuanto al partido frente a Juventud Unida de Gualeguaychú, el entrenador no dudó: "El equipo se brindó y se entregó al máximo y eso me encantó. En cuanto a lo futbolístico, por momentos me gustó; y en otros me hubiese gustado un poco más de fútbol. Pero este partido no tiene un análisis futbolístico, permítanme eso. Hoy había que ganar, no había otra opción. Lo que tiene que rescatar la gente es la actitud que pusieron los jugadores. Por momentos hubo chicos que conmovieron por su esfuerzo".
Marchesi reconoció que para los jugadores "había mucha presión" y que trabajó en la semana para recuperarlos anímicamente. "Es muy feo verte último en la tabla de posiciones", explicó quien había arrancado el día bien temprano, para acompañar la partida de la Cuarta División rumbo a la Villa Olímpica de Vélez Sarsfield.
"Otro día así, con Juveniles y un partido como éste y me tienen que internar", se rió sobre su trajinada jornada. Afortunadamente para él y para todo el pueblo Violeta, fue con final feliz.



