En el mundo se ha desatado un escándalo que salpica a los principales líderes del globo, que parece saber dónde se inicia pero no donde termina, y tiene que ver con una cuestión que era conocida por todos pero que dada las características del "negocio" era muy difícil de probar, hasta ahora. Los Panamá Papers resultaron ser esa prueba para que el conjunto de ciudadanos del planeta que muy lejos están de pertenecer al pequeño círculo de privilegiados, conozcan de qué se trata.
Aunque en Argentina se minimice la situación, un Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación comenzaron a realizar un análisis exhaustivo sobre una cantidad enorme de documentos y este trabajo fue presentado en su página web de la siguiente manera: "Gigante fuga de registros financieros offshore expone la matriz mundial de la delincuencia y la corrupción".
Para explicar el porqué del título, primero parece necesario explicar que es una "Paraíso Fiscal". Algunas jurisdicciones, que no necesariamente son países, generan condiciones ventajosas para los inversores con facilidades para el movimiento de capitales desde esos distritos a cualquier parte del mundo. Eso es posible gracias a la intervención de entidades financieras (bancos) con capacidades globales. Lo que ofrecen estos paraísos es secreto jurídico bursátil (compromiso del estado anfitrión de absoluta confidencialidad sobre el inversor o dueño de la sociedad), secreto bancario (no revelar identidad de titulares de cuenta) y baja o nula tributación (los activos financieros radicados allí no pagan o pagan muy pocos impuestos). Es decir, quienes tienen cuentas, activos o empresas radicadas en esas cuevas fiscales lo hacen para evitar ser atrapadas por los sistemas tributarios de sus naciones o consecuentemente por los sistemas judiciales.
Ahora bien, cuando el consorcio de periodistas titula "Gigante fuga de registros financieros offshore expone la matriz mundial de la delincuencia y la corrupción", lo hace ya que estos paraísos fiscales son los lugares por excelencia elegidos para quienes fugan y evaden impuestos de sus países y para quienes lavan dinero de la venta de armas, el narcotráfico, la trata de personas y otros negocios oscuros que muestran la peor cara de la condición humana. Pedro Brieger, un prestigioso periodista internacional sostuvo en su programa "Visión 7 Internacional" (que por cierto, dejara de trasmitir en la Tv Publica por orden del Secretario de Medios), que "Todos los problemas del mundo serían resuelto con el dinero que existe en estas guaridas fiscales", y no es para menos. Me gustaría adaptar las palabras del periodista para nuestro país; si los grandes empresarios nacionales, que muchas veces se jactan de ser la reserva moral de la nación, blanquearan sus activos en nuestro sistema tributario, los argentinos tendríamos gran parte o todos los problemas que hoy nos aquejan resueltos.
El sistema financiero internacional es nefasto, genera las condiciones para que se lleven a cabo actividades que nos avergüenzan como seres humanos. Vemos como la industria armamentista es la principal impulsora de conflictos bélicos de las grandes potencias, generalmente en países sub desarrollados profundizando el hambre y la miseria de estos pueblos. Estos conflictos son los principales generadores de movimientos de refugiados hacia los países centrales los cuales luego invierten sumas enormes en sistemas de seguridad de fronteras para evitar el ingreso de inmigrantes, transformando lo que es una crisis humanitaria en una excusa para realizar negocios. El narcotráfico, el cual muchas veces es administrado por las principales agencias de lucha contra el narcotráfico. La trata de personas, actividad que se desarrolla a nivel mundial pero que parece que los Gobiernos desconocen o no saben cómo enfrentar. Todos los ingresos que generan estas actividades, son volcadas a los paraísos fiscales porque no pueden ser blanqueados en los sistemas tributarios a los cuales los ciudadanos comunes que trabajamos día a día por nuestros ingresos nos sometemos.
En fin, los paraísos fiscales no son más que la manifestación en una estructura financiera internacional de aquellas actividades que parecen afirmar lo que Hobbes en su obra "El Leviatán" sostuvo al decir que "El Hombre es el Lobo del Hombre". No obstante, todavía hay quienes creemos que existe bondad en la condición humana y que esta prevalecerá. El inicio del análisis de los Panamá Papers puede ser el comienzo de este cambio necesario.
Alejo Sarna.
Licenciado en Relaciones Internacionales.



