Por momentos, el casco céntrico se volvió intransitable. Los accesos a varios barrios también se llenaron de agua. Afortunadamente, no hubo evacuados. El Municipio continúa en alerta.
Pasadas las 12 el cielo se vino abajo. Y en un refucilo las calles se anegaron, las cloacas rebalsaron, el agua ganó los hogares y no había paraguas que diera a vasto. La actividad del Centro se paralizó en hora pico, mientras en los barrios miles de vecinos combatieron con lo que tenían a mano el caudal que irrumpió para amenazar sus hogares.
Los 50 milímetros de agua que llovieron ayer demostraron una vez más que el tiempo está loco y la infraestructura urbana, poco preparada.
El bajo del casco céntrico fue la zona más afectada. La gente de compras, trámites o trabajo circulando por la Rocca, fue testigo de la transformación de la mano sentido plaza principal en un intempestivo río fluyendo hacia la estación, que dificultó el paso de los vehículos y tornó por varios minutos imposible el cruce de la avenida.
Los peatones entonces debían refugiarse en los comercios, ya que incluso caminar con paraguas se había vuelto una verdadera odisea náutica.
A la misma hora, Alem ya era un mar y varios desagües habían colapsado. En la zona comercial, los vecinos denunciaron que, como existen pluviales conectados a las cloacas, el sistema colapsa con facilidad.
Sin embargo, la situación podría haber sido peor si el Municipio -con ayuda de la empresa Tenaris- no hubiese estado realizando tareas de desobstrucción en diferentes puntos de la ciudad.
En los barrios periféricos el clima también encendió la alarma. Las zanjas a un lado de la calle Vigalondo desbordaron a la altura del Malvinas. Di Luca, la entrada a La Josefa, también se cubrió de agua, al igual que la principal vía del barrio Lubo, Namuncurá.
San Cayetano, un área crítica, aguantó y no requirió el despliegue de los flamantes planes de contingencia que la nueva Defensa Civil tiene preparados.
Fuentes municipales confirmaron que no hubo evacuados y que Gobierno monitoreó en todo momento la evolución de la tormenta y sus efectos en tierra.
De igual manera, adelantaron que durante el fin de semana habrá una cuadrilla en alerta las 24 horas para acciones urgentes, como el destape alcantarillas y zanjas.
El panorama no es alentador: el Servicio Meteorológico Nacional pronosticó que las tormentas y precipitaciones seguirán hasta el miércoles. Por su parte, el Sistema Federal de Emergencias indicó vientos provenientes del sudeste.
En las últimas horas, el nivel del Paraná se mantuvo alto -llegó por momentos a los 1,90 metros- pero no llegó a superar el nivel de alerta, fijado en los 2,20. Prefectura Naval reportó como principal inconveniente de este vienes la intensa ola de camalotes que entorpeció la navegación de las pequeñas embarcaciones.
Zona de Plaza Italia, el nivel de agua era impresionante y la transitabilidad por momentos imposible
Ingreso al barrio La Josefa por calle Di Lucca. Mucha agua acumulada.
Calle Vigalondo, el agua corría como un río calle abajo.
La zona del bajo, junto a las vías, sufrió un peligroso anegamiento. Es una imagen repetitiva en este sector de la ciudad.
La zona de calle Alem. Una imagen repetitiva en este sector de la ciudad.
La cantidad de agua caída aflojó las raices de este eucalipto que se tumbó sobre la calle
El barrio La Josefa tiene calles de asfalto y otras de tosca. En las primeras se podía hacer pie y en las otras era un lodazal. El agua en algunos sectores superaba los 40 cm.
Telecom presente para evaluar daños sobre el tendido de cables de telefonía.
La Municipalidad de Campana a traves de su cuadrilla de emergencia, acudió al barrio San Jacinto, donde un arbol cayó y cortó el paso de una de las calles principales.
Las calles céntricas no se salvaron. Av. Rocca estaba de "bote a bote" y los sumideros no daban a basto.



