Volvió Cristina, dividió las aguas y pasó por el medio sin salpicarse
Semana rara, políticamente hablando, la que hemos pasado los argentinos.
El pasado martes 12, tal como se venía informando en los medios periodísticos de todo el país; la ex presidente Cristina Fernandez de Kirchner, volvería desde su amado reducto sureño a la europeizada ciudad de Buenos Aires, aterrizando en Aeroparque y de allí a Recoleta, donde un grupo de militantes la acompañó.
Pero lo que parecía ser el principio de una seguidilla de acusaciones judiciales contra la administración K y el comienzo del ocaso del movimiento; el miércoles desarrolló un giro de ciento ochenta grados y colocó a Cristina en medio de un miting político con una participación popular imposible de ignorar y como agravante para sus detractores, siendo emitida por todos los medios audiovisuales como cuando era la primer mandataria de la Argentina y hablaba por la cadena nacional.
DOS PAJAROS DE UN TIRO
Como si hubiera sido premeditado y preparado por el mismísimo Durán Barba, las cosas a Cristina le salieron a la perfección.
Por un lado, les dió un golpe duro a todos aquellos que desde el Justicialismo quieren dar una vuelta de página y olvidarse de Nestor, de Cristina y como dijo ella en su discurso en Comodoro Py "...borrar la letra K del abecedario".
Por otro, "un rodillazo en la panza" a los líderes del Sindicalismo que la ninguneo desde el fallecimiento de su esposo y que, por supuesto, no convocaron a acompañar a la ex presidenta al "aguante" de Tribunales. Quedó claro que para convocar gente no los necesitó y a ellos eso les duele y mucho.
En el otro bando los muchachos de Mauricio, Horacio y María Eugenia. Los "chicos Pro", que vienen tirando popularidad por la borda ya que una vez en el poder (Nacional, CABA y Provincia) han implementado las políticas más antipopulares de los últimos treinta años; enarbolando la bandera de la "pesada herencia" y "el caos recibido". Cada punto de imagen que pierden; pareciera hoy que CFK los junta y acumula para su cosecha.
Sin embargo muchachitos de "La Cámpora", como se pudo leer días anteriores desde estas mismas páginas; 2017 está todavía muy lejos en el horizonte electoral y sería un desatino pensar que este fuerte apoyo a la última presidente de los argentinos, tuviera todavía un valor político determinante.
Cuanto mucho, lo que si ha quedado claro es que Cristina no es Menem y que todavía goza de una popularidad innegable. No ha perdido el timing político y, aparentemente, amasa en su cabeza un proyecto por fuera del PJ; que alejaría esa idea que a partir de ahora sería una jubilada y retirada en El Calafate, esperando tranquila como desde el Pro, el Justicialismo y la CGT hacen de ella un cadaver político.
A las pruebas me remito: el acto fúnebre se ha suspendido.
Fernando Andrioli
@Frandrioli



