Buenos Aires, (NA)- El presidente Néstor Kirchner encabezó ayer una emotiva recorrida por la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA)junto a un grupo de familiares de desaparecidos y sobrevivientes que estuvieron detenidos y padecieron tormentos en esas instalaciones de la Armada durante la última dictadura.
Según pudo establecer la agencia Noticias Argentinas, los familiares de desaparecidos y los sobrevivientes de la ESMA le relataron a Kirchner las actividades represivas que ejerció la Armada en cada uno de los edificios y ámbitos de las casi 39 hectáreas ubicadas en el barrio porteño de Belgrano.
La recorrida, que duró una hora y media, tuvo lugar a pocos días de que se cumpla, el próximo 24 de marzo, un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, en cuyo acto central el presidente Kirchner anunciará oficialmente la cesión del predio de la ESMA para la instalación de un «Museo de la Memoria».
La recorrida -de la que participaron sobrevivientes de la ESMA como Liliana Gardelia, Elisa Tokar, Manu Actis y Miriam Lewin-tuvo momentos de fuerte carga emotiva, expresados en llanto y congoja al transitar por los lugares donde se practicaron terribles torturas.
También participaron de la recorrida la primera dama Cristina Fernández; el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; y el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra.
El propio Kirchner y su esposa tuvieron gestos de asombro al escuchar los relatos de las víctimas, si bien antes de concurrir al predio ya contaban con suficientes elementos como para tener una aproximación de la distribución de los ámbitos de tortura.
Al comenzar la recorrida, se produjo un fugaz episodio de tensión cuando un reducido grupo de personar que se encontraban en la puerta principal de la ESMA profirieron insultos a la comitiva que acompañaba a Kirchner. Al grito de «zurdos de mierda», un exaltado sexagenario y una joven de menos de 30 años rompieron el clima de respeto que dominaba el predio y provocaron una reacción gestual de parte de algunos de los sobrevivientes que alcanzaron a escruchar los insultos.
También aguardaron fuera en el acceso principal de la ESMA, a la par de una nutrida guardia periodística, un grupo de padres de alumnos que cursan en los diferentes establecimientos educativos que la Armada tiene en la ESMA, expresando ante diferentes consultas su disconformismo con la decisión presidencial de desalojar por completo el predio.
Luis Pugliese, papá de dos alumnos que cursan en la ESMA y que tiene un parentesco directo con el recordado dirigente radical Juan Carlos Pugliese, expresó su rechazo a la decisión gubernamental porque «parecería que se quiere hacer más un circo que otra cosa». «Estos chicos que cursan aquí no tienen por qué pagar los platos rotos de otra época. Mucho mejor sería que en todo caso el Museo de la Memoria que se quiere hacer comparta las instalaciones con las escuelas, en una sincera búsqueda de curar las heridas del pasado», indicó Pugliese a la agencia Noticias Argentinas.
También los Docentes Asociados de las Fuerzas Armadas, que son civiles y dictan clases en el predio, hicieron circular entre los transeuntes un volante en donde subrayaron su disconformismo con la decisión de trasladar al barrio de Retiro los establecimientos de la Armada.
Algunos estudiantes que abandonaron el predio expresaron su «pena» por tener que retirarse de este «cómodo» predio que incluye una piscina y la posibilidad de salir a navegar en forma directa al Río de La Plata. Es que durante la recorrida de Kirchner, las clases en el Liceo Naval y en las dependencias de la Marina Mercante trasncurrieron con normalidad.



