Apresuradamente: de esta manera entiendo que se tomó la decisión de avanzar hacia un paro de municipales. Porque si la negación venía trabada, lo que correspondía era avanzar en medidas de fuerzas parciales. Asambleas en los sectores, paralización de determinado área o actividad, y de ahí en adelante si, la huelga. Es de manual. Uno que no se leyó o, al menos, pocas veces antes pusieron en práctica.
Porque los muchachos del sindicato no estaban acostumbrados a negociar con Giroldi. Se hacía lo que ella quería, y así los municipales estuvieron años y años bajo un régimen extremadamente precarizado, con contratos basuras, magros sueldos y condiciones de trabajo deplorables.
Municipales que bien saben qué concejal alzó su voz en el HCD cada vez que sus derechos se veían atropellados. La ley Duhalde o la quita del 3% de antigüedad fueron momentos en los que -literalmente- puse el grito en el cielo. No había nadie que los defendiera, y lamentablemente fuimos tan pocos los que intentamos resistir, que se no pudo hacerse nada.
El año pasado, cuando se discutió el nuevo Convenio Colectivo de Trabajo, lo acompañé y voté sin ningún tipo de dudas. Le devolvió a toda la familia municipal derechos básicos negados por demasiado tiempo. Al fin el trabajador municipal comenzaba a equipararse de nuevo con los empleados de las otras ramas del mundo laboral.
Sin embargo, no es suficiente. Claro que no. El sueldo continúa siendo bajo, eso está claro. Es necesario, para poder ofrecerle más y mejores servicios a los vecinos de Campana, continuar incrementando la remuneración de los trabajadores responsables de brindar esos servicios. De golpe no se puede, pero de manera paulatina podemos ir dando los pasos para lograrlo.
El Gobierno, no sin razón, cree que hizo un esfuerzo mayúsculo en enero y ahora, de dar otro sustancial aumento, ve en jaque las cuentas municipales. Los trabajadores necesitan recomponer su poder de compra, golpeado por la devaluación y una inflación galopante, de cara al segundo semestre de este complicado año de transición. Entre estas dos posturas es menester encontrar un punto de encuentro. Un acuerdo que levante el paro y nos ponga de nuevo en la senda del trabajo y el crecimiento. Porque divididos no vamos a llegar lejos.
Carlos Cazador
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