"Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es sólo para momentos de alegría. Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como un padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.
Ya entendí - dijo la rosa -. No lo entiendas, vívelo - dijo el Principito."
Antoine de San Exupéry
El hombre ha medida que evolucionó, tomó conciencia de que ser papá era comprender que un día tuvo un sueño y de pronto el mismo se transformó en esa presencia que palpita entre sus brazos, en ese alguien que al ser ternura viva lo colma de emoción. Sintió la plenitud de ser papá cuando logró captar esa mirada que partía de unos ojos inocentes lo que le permitió cubrirse de puro regocijo.
Para ser papá hay que vivenciarlo. La vida cambia, pues de pronto, llega a la suya un ser del cuál se responsabiliza y al que le entrega su amor incondicional, pleno de razón y sentimiento, pues como dijera Johann Friedrich Schiller "No es la carne y la sangre, sino el corazón lo que nos hace padres e hijos."
Un papá es aquél que sabe orientar y exigir, pero al mismo tiempo sabe demostrar su amor, dándolo sin medida.
En el largo recorrido de su vida, el hombre comienza a ejercer este rol cuando siente que cada día aprende algo nuevo..., sobre todo de lo mucho que puede amar sólo por el hecho de ser papá.
A todos los papás que aún tienen la dicha de cobijar entre sus brazos a sus hijos: ¡Feliz día!!!
* Aléthea, su significado: "Representa la Verdad en la Mitología Griega. Fue hija del Tiempo y madre de la Justicia y la Virtud."



