El último 24 de marzo, el gobierno nacional impulsado por el presidente Nestor Kirchner, comenzó a reescribir la historia post proceso de Reorganización Nacional, luego de 21 años de concluído el mismo.
En medio, existieron diferentes acciones de marcha y contra marcha en lo referente al castigo a los culpables del genocidio y tortura en manos del Estado, que pasó del juicio y castigo a los culpables (juicio del Nunca Más) a la Ley de Obediencia Debida y Punto Final (Gobierno de Alfonsín) y el Indulto de la era menemista.
Este gobierno, tiene en sus planes hacer un ¨Mea Culpa¨ de parte del Estado, tal como lo ha planteado el presidente en su discurso en el edificio de la Esma, donde se oficializó el traspaso de ese edificio para realizar el Museo por la Memoria.
Hay opiniones dispares al respecto, hay quienes piensan que esto puede interpretarse como un acto demagógico y otros que creen que era un asunto pendiente hacia los familiares de los desaparecidos por la dictadura.
En mi caso en particular, me es dificil reflexionar sobre el tema. No puedo negar mi sensación de ¨Justicia¨, pero como sucede en nuestro país, esa sensación de justicia suele llegar tarde, muy tarde; lo que a veces empaña el verdadero sentido de la palabra.
Y es aquí donde sería bueno reflexionar sobre si nuestra dirigencia es realmente coherente. Digo esto, porque en el acto de la Esma se pudieron ver a muchos políticos que, como sucede en lineas generales en la política argentina, han sobrevivido no solo durante las permanentes crisis en estos 21 años de retorno a la democracia, sino que vienen merodeando las bancas provinciales y nacionales y algunos diferentes ministerios desde mucho antes de la dictadura militar; increíblemente ¨intactos¨; y para ellos no hay un ¨mea culpa¨.
Hoy aplauden cuando el presidente habla de mantener viva la memoria; y no hace mucho fueron los mismos que votaron (y aplaudieron) las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y ¨vitorearon¨ al Dr. Menem cuando indultó a los Generales y a personajes vinculados a fuerzas paramilitares.
Lamentablemente, ellos siguen sobreviviendo; y colándose en las listas sábanas que elección tras elección los incluye, sin importar si hubo o no hubo coimas, si votaron o no votaron la devaluación, si firmaron o no firmaron las leyes que nos pusieron en la posición de miseria social, cultural y económica a todo el pueblo argentino. Para ellos no hay castigo, es más en muchos casos hay premios, llamense estos ministerios o embajadas.
Hoy no quiero dejar pasar un hecho lamentable, que sigue hablando de la incoherencia de nuestros políticos, presidente de la Nación incluído.
La última devaluación del peso argentino fue un acto de vandalismo y saqueo a todo el pueblo argentino, que no pudo ser posible sin la complicida de todo el sistema bancario y de los más poderosos empresarios ¿nacionales?. Otra vez, la tentación de devaluar en vez de arrancar de cuajo la corrupción estructural fue más fuerte; castigando a quienes día a día ahorraron y confiaron en el perverso sistema financiero argentino.
Sin embargo, al ahorrista le tocó perder; pero al sistema bancario que colaboró en la fuga masiva de fondos, que durante diez años cobró comisiones millonarias, que aún con inflación cero cobró tasas de hasta el cien por ciento anual; le fue concedida la ¨Compensación Bancaria¨, a traves de una ley aprobada por ambas cámaras en el 2003 y la reglamentación que hace de la misma el Decreto 117 de enero de 2004 del Poder Ejecutivo.
Tengan cuidado señores gobernantes, políticos en funciones. Si a 28 años del último Golpe de Estado, la llaga sigue abierta y las causas no han sido cerradas, por lo menos para el pueblo, quizás muchos de ustedes dentro de unos años tengan que pagar por tanto mal que le han hecho al país, que en algunos casos tiene tanta gravedad como el genocidio militar.
En ese caso, si sucede, otra vez la sensación seguirá siendo que la Ley sigue llegando tarde, pero llega.



