Suponer es considerar una cosa cierta, verdadera o real para desarrollar un razonamiento o actuar de cierto modo. Así este verbo transitivo se convierte en esa acción que hacemos a diario. Creemos ser el "ojo que todo lo ve", juzgamos, sabemos, opinamos. Un nuevo movimiento urbano que todo supone y todo lo sabe, yo los llamo "todólogos". Hay muchos tipos de todólogos, pero voy a referirme a los de opinión. Todo lo dan por entendido, lo saben. Saben que cuando acusan es una "acusación verdadera". No hay otra "verdad" sino la que ellos arman. El resto no existe. Los todólogos se apropian de una legitimidad verbal, es así como sus palabras adquieren un sentido que se materializa. Tienen frases armadas que construyen sus enunciados, algunas de ellas son: "te lo dije", "te lo advertí", "¿yo que te dije?" "¿no te lo dije?". Y así van pasando las 24 horas, suponiendo, porque todo lo saben. A los "todologos" nada los sorprende, nunca.
Esta nueva moda urbana desarrolla sin darse cuenta un grave problema, la indiferencia. Indiferentes a todo, a todos, insensibles. Nada es más importante que su opinión, porque ahí está la raíz de la solución a los "problemas" de la sociedad. Una sociedad sumergida en violencia, ahogada en odio. Odio entre clases sociales. Odios: étnicos, de moda, de consumo, de gustos, de pensamientos. Una sociedad del espectáculo donde el cuerpo es odiado. Construyendo así la negación del sufrimiento de otros.
El pobre es pobre porque quiere. No trabaja el que no quiere. Con un "plan" todo es más fácil, por eso tienen muchos hijos. Se compran teléfonos de alta tecnología y zapatillas caras, después se quejan. No les alcanza con todo esto y encima exigen que el Estado los ayude. Son personas, ojo, pero no tienen cultura porque la cultura no es para todos, se transmite de generación en generación. Por eso no hay cultura del trabajo, de la educación, de la familia (del buen hijo y del buen padre). No saben nada (porque mejor es no saber) porque el saber implica un poder sin igual. Así se pueden ir definiendo muchas de las hipótesis de los "todólogos de opinión", de todo van a opinar porque ya saben las respuestas, que las construyen de lo que se rodean.
Lo que se "es" es lo que condena a "no ser". Ésa indiferencia produce cuerpos limítrofes- entre lo legítimo y lo ilegítimo, entre la pertenencia y la diáspora, entre la identidad y la diferencia, entre la muerte social y la muerte física, entre el cuerpo y la cultura, entre la vida biológica y la vida política, entre "ser" y "hacerse". Los todólogos de opinión clasifican siguiendo su "verdad", sin reconocer su ignorancia como principio de empezar a conocer, para poder comprender. En fin, la todología no es una disciplina, ni una ciencia, ni un arte. Es una "filosofía de vida" llevada a la práctica.



