En su reciente visita a nuestro país los enviados del Fondo Monetarios Internacional y los participantes de la reunión de Ceos conocida como Mini Davos, exigieron garantías de la continuidad en el tiempo de las políticas de ajuste que se están llevando a cabo. Al gobierno, que cumple a pié juntillas los deseos de los posibles inversores, le resulta vital ganar las elecciones del año que viene. Estamos para ayudarlos les dijo Macri.
Para tener alguna chance en dichas elecciones, el gobierno sabe que debe revertir el derrumbe de su popularidad a partir de los resultados lógicos de su política de ajuste y redistribución de ingresos de los que menos tienen a favor de los más ricos y sus empresas.
Puestos a trabajar, con la mira fija en el 2017, los muy creativos encargados de marketing del gobierno apuestan a que aparezcan señales de que la situación está cambiando, una mejora, aunque tenue, que reavive la esperanza de la ciudadanía, aquello de que estamos mal pero vamos bien.
Es así que el presidente nos pide que a su gobierno lo evaluemos a partir de ahora, es decir, que nos olvidemos de los meses transcurridos y de los resultados intolerables para la mayoría de la población pero que son los que el gobierno buscaba.
Veamos algunas de las cosas que tendríamos que olvidar:
-Que en estos pocos meses 1.400.000 argentinos, (14 veces la población de nuestra ciudad) cambiaron su situación de clase media a pobres.
-Que la "reparación histórica" para los jubilados, muchos de los cuales estaban esperando para cobrar fallos importantes a su favor y que se estaban pagando con cierta regularidad, significó para la mayoría ajustes en sus haberes de algunos pocos pesos,
-Que el brutal tarifazo fue un aprendizaje del mejor equipo de gobierno de los últimos 50 años para lo cual Macri convocó a brillantes y experimentados ceos de grandes multinacionales.
-Que más de 200.000 trabajadores han perdido su trabajo y muchísimos están suspendidos.
-Que la inseguridad ha crecido escandalosamente.
Esta son algunas de las cosas que se nos pide que olvidemos y a la que usted lector puede añadirle las que se le ocurra porque la lista es casi infinita.
Puede ser que como es habitual en situaciones como esta, el gobierno afloje un poquito en año electoral, o en todo caso se maquillen los datos, pero lo que ya resulta inocultable es que como no alcanza la mano invisible del mercado, el gobierno trabaja para los grupos más concentrados de la economía. No es que no haya arbitro, el problema que cobra siempre para el mismo lado, lo que la hinchada hace mucho ha definido como árbitro vendido.
La idea es que hemos bajado al cuarto subsuelo y con suerte podremos subir al tercero pero nunca al piso en que estábamos al comienzo de este gobierno y que este limitado rebote cree la ilusión que por fin vamos en camino al paraíso.
PD: Esta columna se solidariza con los colegas integrantes del colectivo que edita la revista "La Garganta Poderosa" acosados y torturados por fuerzas de seguridad.



