Buenos Aires(Especial para NA por Luis Torres) -- El asesinato de Axel Blumberg, propio de bestias no de humanos, mostró con crueldad y crudeza el punto neurálgico y de mayor fragilidad de la administración bonaerense.
Uno tras otro se han sucedido los ministros de Seguridad sin que ninguno hasta ahora haya podido resolver el problema central de todo gobierno que es la de brindar seguridad a la población.
Pero también es necesario reconocer que la realidad social, económica y demográfica de la provincia de Buenos Aires es diferente de la de cualquier otro Estado.
Existe aquí lo que se conoce como Gran Buenos Aires con una población total de nueve millones de habitantes. Una gran parte de este distrito linda con la Capital Federal en la que habitan alrededor de tres millones de personas.
Esta realidad ha sido denominada como ¨Area Metropolitana¨ y será la base de la nueva estrategia de seguridad que viene planeando el gobierno bonaerense en consonancia con la administración nacional y, desde las sombras, con el asesoramiento de Eduardo Duhalde.
El presidente Néstor Kirchner prácticamente desde que asumió embistió contra la inseguridad que se registraba en el conurbano bonaerense denunciando tanto él como su ministro de Justicia Gustavo Béliz la connivencia aberrante de ¨políticos corruptos, policías y delincuentes¨.
Ahora la sangre llegó al río.
La sangre de Axel Blumberg llegó a la gente. La voz temblorosa y suplicante de su padre Juan Carlos Blumberg resonó hiriente en los oídos de los diputados y se alzó como un clamor en más de 200.000 Personas que se congregaron en la noche del jueves frente al Congreso para pedir seguridad.
¿Es hora de mirar para atrás y de achacar culpas o es hora de mirar hacia el futuro y cambiar lo que haya que cambiar para impedir que esas bestias asesinas que están sueltas y libres vuelvan a destrozar la vida de una familia, sembrando el terror en una sociedad que lo único que quiere es primero, vivir en paz y después tener trabajo y poder comer?
La inseguridad de la provincia de Buenos Aires ha impregnado y se ha instalado en el centro de las preocupaciones del gobierno nacional.
Si bien hay divisiones formales de distritos y jurisdicciones, lo cierto es que la sociedad, la gente, siempre terminará reclamándole al gobierno nacional que haga algo para terminar con los crímenes aberrantes que ocurren cada 24 horas.
Ahora se trata de Axel Blumberg pero ayer se trató de dos niñas violadas, asesinadas y enterradas en un pozo en Avellaneda, y anteayer fue otro secuestro y otra muerte a mansalva, y un policía muerto y otro policía muerto, y otro más...
La idea central que aparece como la más factible para comenzar a resolver el problema en el área Metropolitana es, primero, designar a un ministro bonaerense que tenga la claridad de pensamiento, el respaldo político tanto provincial como nacional, y la decisión y determinación propias como para ejecutar el plan, y segundo, dividir la policía bonaerense en dos. Una de sus partes se llamaría ¨Policía Metropolitana¨ y se ocuparía solamente de la prevención y represión del delito en la ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires.
Este cuerpo ¨no podrá ser improvisado¨, dijo una fuente del gobierno nacional, aclarando que ¨deberá estar dotado de equipos y de instructores que conozcan profundamente los recovecos del delito¨. Entre esos recovecos figuran por ejemplo aquellos sitios en las villas de emergencia donde se comercializan armas y drogas.
La segunda parte de la policía será la del interior bonaerense y estaría a cargo de cada municipio.
Los intendentes, en su casi totalidad, le han hecho llegar al ministro de Gobierno bonaerense Rafael Magnanini que aceptan la propuesta pero que ¨la responsabilidad sigue siendo del gobernador¨.
Es decir, estarían en desacuerdo con que el peso del control de la seguridad recaiga sobre sus espaldas, sobre todo después de que el gobierno bonaerense rechazara sin más trámite un proyecto de ley por el cual se intentaba proteger a los intendentes de ¨ciertas zancadillas político-judiciales¨ con las que se buscaba enlodar algunos de sus nombres en vísperas de las elecciones.
¨El Gobernador a muchos de nosotros nos ha elegido como enemigos y no sabemos por qué¨. El clamor multitudinario de la marcha del jueves fue algo más que una señal muy nítida de alerta al gobierno nacional. Fue un punto de inflexión. Fue un punto de no retorno. De aquí en más el Presidente sabe que gran parte de su empeño debe estar puesto al servicio de lograr la seguridad de los ciudadanos.
¨No me va a faltar coraje¨, dijo el Presidente desde Ushuaia al referirse a su voluntad de producir un profundo cambio que traiga la anhelada seguridad.
Para timonear el proceso de cambio muchos han sido los nom bres que han circulado, pero desde Lomas de Zamora, donde Duhalde tiene su centro de operaciones, se lo menciona a León Arslanian, quien no pudo aplicar su plan de doce puntos cuando fue ministro de Justicia y Seguridad bonaerense.
¨Tal vez ahora la elección no recaiga en él, pero será uno de sus colaboradores más cercanos¨, dijo un dirigente político de gran confianza con el ex presidente.
Otra y no menos importante prioridad para el Gobierno es la cuestión de la crisis energética, entendiendo por ello a la posibilidad de apagones y carencia de gas o aumento en los precios del GNC.
La reactivación económica ha producido la mayor demanda de gas y electricidad, lo que ha generado la crisis.
En algún momento, y tal vez por alguna idea peregrina e inconsistente, se pensó en violar tratados internacionales ccelebrados con Chile, lo que hubiera generado una crisis de proporciones en el Cono Sur.
El canciller chileno Oscar Valdéz debió venir a Buenos Aires para entrevistarse con Julio de Vido, ministro de Infraestructura y con Rafael Bielsa, con quien se reunió el miércoles pasado.
Ambos le aseguraron que Argentina no violaría lo firmado. Fuentes diplomáticas chilenas criticaron estas ¨insinuaciones¨ argentinas y también la ¨falta de cortesía¨ porque debería haber sido algún funcionario nacional quien viajara a Santiago para dar explicaciones si es que en algún momento se pensó en restringir el abastecimiento de gas.
¨La confiabilidad internacional es clave en momentos en que Argentina está negociando la deuda externa en default con sus acreedores¨, dijo un diplomático.
Los lazos de amistad entre Argentina y Chile quedaron sellados después de que se resolvieran los 23 puntos oscuros fronterizos y sobre todo el de los hielos continentales. Estos vínculos descriptos como ¨fuertes y duraderos¨ posibilitaron los acuerdos de provisión de gas, ya que Chile obtiene este combustible en un 80 por ciento de Argentina.
Si no existiera esa ¨amistad diplomática indudable¨ no se podrían haber firmado esos acuerdos porque siempre la llave del gas está de este lado de la cordillera.
Por otro lado la alianza estratégica con Chile, para la visión diplomática del Cono Sur equilibra la potente presencia de Brasil en el subcontinente.
Así también debe entenderse la decisión del Presidente Kirchner de anunciar la construcción de cuatro fragatas para la Marina de Guerra que una vez botadas zurcarán los mares del sur en custodia de la soberanía nacional.
El rompehielos Almirante Irizar acaba de ingresar a una zona de exclusión pesquera dispuesta unilateralmente por Gran Bretaña en torno a las Islas Malvinas, lo que ha generado una protesta del embajador Robin Christopher, la que será rechazada sin más.
La incursión estratégicamente programada servirá como antecedente para que el canciller Bielsa exponga el caso argentino ante el Comité de Desconolización de la ONU en junio próximo.
Algunos de estos temas internacionales los escuchó el ex presidente Raúl Alfonsín de labios del canciller Bielsa durante un almuerzo que compartieron el jueves pasado al que asistió también la secretaria de Derechos Humanos Alicia Oliveira. Si bien el encuentro no tuvo contenido político especial ¨fue un gesto¨ del gobierno hacia el ex presidente con quien estaba en deuda después del olvido del discurso presidencial en la ESMA.
Finalmente la Cancillería se desprendió del polémico subsecretario Eduardo Sguiglia, que venía manteniendo roces y discrepancias con varios funcionarios de carrera, pero fundamentalmente porque su estilo no era del agrado de las máximas autoridades del gobierno nacional.
Sguiglia fue a integrar el equipo de colaboradores de Pablo Lanusse, el interventor en Santiago del Estero, después de un proceso ¨tan rápido como desprolijo¨, según lo calificó un miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja.
Mientras tanto, el ex presidente Duhalde, si bien no abrió la boca públicamente, quienes lo frecuentan aseguran que piensa que la intervención quebró varias disposiciones constitucionales y que los Juárez ¨ni siquiera tuvieron derecho a defensa¨.
Una opinión en contrario brindó, aunque reservadamente, el obispo Juan Carlos Maccarone, de Santiago, quien se comunicó telefónicamente con autoridades nacionales para expresar la ¨satisfacción¨ de la curia provincial por la intervención.
Es que el gobierno de los Juárez había desatado una verdadera guerra contra la iglesia de Santiago.



