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» Este artículo corresponde a la Edición del viernes, 18/nov/2016 de La Auténtica Defensa.

El Rincón de Aléthea:
La Llave de la Vida
Por Angela Monsalvo




(*) Alethea, su significado: "Representaba la Verdad en la Mitología Griega. Fue hija del Tiempo y madre de la Justicia y la Virtud"

"¿De dónde viene esta expresión? El imaginario nos lleva a pensar que puede ser una llave que abre las puertas de la vida hacia el infinito." J. Wells.

Desde los tiempos más remotos el hombre sintió la necesidad de protegerse, y al cerrar con una enorme piedra la entrada de su caverna dio origen, con ese rudimentario sistema, a un proceso de perfeccionamiento que no se detuvo a lo largo de siglos y siglos.

Al aumentar sus pertenencias, también aumentó el riesgo de sustracción. Se entabló así una verdadera batalla de ingeniosos mecanismos entre los que defendían lo suyo y los que trataban de apoderarse de lo ajeno. El resultado de esta puja es la cerradura, en la que la llave, como una diminuta varita mágica, lo protege todo con sólo un ligero movimiento.

El avance y evolución de la sociedad hasta llegar a la actualidad, buscando siempre la necesidad de seguridad que aumenta con el tiempo, unido al vértigo de la vida actual dónde se requiere de mayor protección, determinó la necesidad de crear sistemas de seguridad para cercar objetos de valor, además de ampliar el nivel de privacidad y seguridad. Fue así como apareció la llave; término que proviene del latín "clavis".

La primera aportación se atribuye a los egipcios hace más de 4000 años, aunque otros estudiosos argumentan que fue la cultura china quién inició este avance y según la tradición griega el inventor fue Teodoro de Samos, en tiempos del poeta Homero.

En el siglo VIII a.C surgieron en Europa las primeras llaves hechas de madera, algunas de ellas fueron encontradas al norte de Irak, en las ruinas del palacio de Sargón II de Asiria en Jorsabad, las mismas tenían un metro veinte centímetros de dimensión. Su forma es semejante a un cepillo de dientes porque su extremo tiene varios pernos.

Este invento fue absorbido en el quehacer cotidiano de la sociedad, por Babilonia, China y Egipto, llegando a generalizarse su uso en poco tiempo, de lo cuál quedó constancia en las cerraduras que se descubrieron del mundo antiguo, tanto en Escandinavia como en Japón.

Aunque los griegos y romanos conocieron antes las cerraduras metálicas, el costo de las mismas los llevó a seguir con las de madera, incluso hasta el presente, encontrándose en construcciones como bodegas, cabañas y granjas.

Los mecanismos más sofisticados llegaron en el siglo XX. Se centraron en la complejidad, mejora de materiales y producción en serie de las llaves y cerraduras. Sus sistemas de cierre alcanzaron grandes mejoras en los mecanismos internos de funcionamiento. Las cerraduras codificadas se conocieron cuando evolucionó la electrónica y se crearon los softwares que aportaron las contraseñas o password, como se conocen actualmente. Estos programas informáticos con la codificación, permitieron el ingreso por medio de claves personalizadas.

La diversidad en los usos caracterizaba a las cerraduras, ya que representaban el poder de las personas que poseían las llaves; como en el caso del ama de llaves, los carceleros, los encargados de oficinas o porterías, simbolizando de alguna manera la posibilidad de abrir o no algún espacio determinado, ostentando indirectamente cierto poder fuerte sobre los demás.

Otros usos de la llave se refieren a lo que sucedía antiguamente cuando se hacía entrega a los hijos de las llaves de la casa; este hecho simbolizaba que se convertían en personas responsables y en ocasiones se realizaban fiestas para conmemorar esta situación.

-¡Alto! ¿Quién anda ahí?

-Las llaves.

-¿Las llaves de quién?

-Las llaves de la Reina Elizabeth.

Estas cuatro frases y alguna más, se repiten cada día puntualmente a las 21.53 horas de la noche, desde hace unos 700 años en Inglaterra, en una de las ceremonias más antiguas de este tipo que aún se siguen celebrando.

Supone un gran ejemplo en la vieja puntualidad británica y sólo se ha retrasado un día, durante el bombardeo en la Segunda Guerra Mundial. La Reina ya no vive en la Torre de Londres y las medidas de seguridad que protegen las joyas de la corona han evolucionado con el correr de los años, pero aún así no se ha resignado el uso de la llave.


 
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