La situación de la empresa ABSA podría resumirse en un pésimo servicio, y un costo que no guarda ningún tipo de relación con éste.
En la última sesión del Honorable Concejo Deliberante, fuimos testigos como vecinos visible y entendiblemente molestos con las desorbitantes facturas que la empresa les hace llegar por adelantado, casi como una broma de mal gusto o un falso ejemplo de videncia, alzaban la voz buscando algún tipo de respuesta que los auxilie ante los compromisos que seguramente no podrán pagar, y el riesgo de prescindir de un servicio tan esencial que es considerado como un derecho humano irrenunciable, aunque muchos así no lo entiendan.
Sin embargo, parece que en Campana la "camiseta política" tira más que los colores de nuestros propios vecinos. Es sabido que Escobar, por ejemplo, inició una demanda judicial, logrando rescindir contrato con la nefasta empresa y pasarse a AISA. Otros distritos gobernados por Intendentes de otros sectores políticos diferentes al oficialismo actual, lograron sacarse el problema ABSA de encima, y poner en funciones a otra empresa que brinde un mejor servicio a los vecinos, optimizando tanto la calidad de agua y como la de atención, además de contar con tarifas razonables, confiables y acordes a la prestación.
O sea, existe una solución, pero falta la decisión política de un Intendente que pareciera no querer contradecir a su Gobernadora, obligándonos a vivir situaciones que luego, se traducen en momentos difíciles como los vividos en el Salón Blanco el pasado Jueves.
Mientras tanto, nos solidarizamos con aquellos vecinos y usuarios rehenes de una situación que no da para más, poniéndonos a disposición para acompañarlos en su legítimo reclamo, entendiendo que debe primar el bien común por sobre los intereses partidarios.



