De ocho mil millones de personas que habitan el planeta, dos mil millones son cristianos. Mil doscientos millones son católicos apostólicos romanos y ochocientos millones, evangélicos, protestantes luteranos, calvinistas y anglicanos.
Como en la época del imperio romano, en países como Siria, Pakistán, en dónde asesinaron nada menos que al ministro para asuntos de grupos minoritarios, el católico Shahbaz Bhatti, por defender a Asia Bibi, presa hace seis años por haber hablado mal del Corán, Egipto, India y Sudán, en dónde el misionero Petr Jasek está condenado a muerte por su tarea evangelizadora.
Son muchos los países en dónde la intolerancia religiosa afecta a la comunidad que tiene a Jesús como líder espiritual.
Según la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada en su reunión anual en Madrid, son 334 millones los perseguidos por su fe, mayoritariamente cristianos perseguidos por estados islámicos.
En éste festejo navideño, símbolo de amor y tolerancia, hagamos votos que ésta situación medieval se revierta para que el mensaje de paz llegue a todos los habitantes del planeta.



