La gratitud es el condimento esencial para toda relación humana. Nunca está demás. En lugar de estallar cohetes o maldecir lo malo que experimentamos en el 2016, hagamos el intento de agradecer la experiencia de estar vivos.
Agradecer a quienes nos amaron y acompañaron, porque nada mejor que estar unidos, a las enfermedades que nos enseñaron a ser más amables con nuestro cuerpo, a los autores que leímos, a los amigos que nos sostuvieron, a la risa y a la angustia porque de eso también se compone la vida.
Agradecidos a nuestros padres que nos dieron una existencia, aunque no hayan sido perfectos, a los que nos regalaron hermanos y a quienes nos dieron buenos recuerdos y valores que nos ayudan a sobrellevar los malos momentos.
Agradecidos al presente que nos permite ser quienes somos.
Agradecidos por lo que vendrá, que siempre será mejor a lo que fue.
Amigos panópticos gracias por existir.



