Volviendo a la gastronomía, tema inagotable y a razón de la polvareda que levantó la nota de ayer, comparto la opinión de F. Andrioli, quién asegura que la cocina dejó de ser para algunas mujeres una herramienta de seducción y fundamenta el por qué . Según nuestro editor, los metrosexuales( hombres que viven pendientes de la imagen y pelean cuerpo a cuerpo con sus novias por las cremas de belleza) prefieren cenar sushi a las recetas elaboradas con esmero, acompañado con gaseosas light.
¡Horror! Hay que amar poco la vida para animarse a cometer ciertas combinaciones. Lejos de hacer la apología del alcoholismo, una buena receta se acompaña con el vino adecuado y agua.
Jamás me hubiera conquistado un hombre que me invitara a cenar con refrigerante de bajas calorías...
Una de las tantas leyendas del vino, según el historiador italiano Roberto Calasso, es la del encuentro de Ariadna y el dios del brebaje sagrado.
Dionisio (Baco para los romanos) era la divinidad del vino, de la celebración y de lo exuberante de la vida. Fue el que rescató a Ariadna de la isla desierta, luego que la hija del rey Minos fuera abandonada por su amante Teseo (el primer metrosexual de la historia), tras la muerte del Minotauro. Recuerden que fue la princesa quién le prestó el hilo con el que pudo encontrar la salida al laberinto. Él no demoró en traicionarla, dejándola en la isla de Naxos. Cuando Dionisio vio a Ariadna sola y perdida en la playa, alzó la copa en honor a los dioses. Aunque la joven sufriera a mares la separación, él sabía que era lo mejor que le podía haber sucedido. Según la sabiduría popular, común a todos los pueblos , no hay nada que aliviane más el futuro que sacarse un clavo de encima.



