Los Vedas son los libros sagrados de India, escritos hace cinco mil años y recopilados por Vyasadeva, un maestro que no quiso que la sabiduría de Krishna se perdiera. Qué hubiese pasado si él no hubiera decidido pasar al lenguaje escrito todas las leyendas que hasta entonces los clanes atesoraban boca a boca? Con seguridad se hubieran tergiversado. Quizá se hubieran perdido. Maravillas hubieran quedado en el olvido.
La importancia de la iniciativa parece diluirse cuando una tarea se cumplió. Nos resulta natural ver que los aviones vuelen y que los remedios curen. Sin embargo, cuánta inspiración han tenido los seres humanos que dieron el puntapié inicial a cada invento, a cada saga, a cada innovación. Cuánto empeño! Cuánta perseverancia! Muchos de ellos no han quedado en el bronce. Ni siquiera se han dado a conocer.
Hubo un tiempo en dónde el ser humano no tenía la sed de popularidad que sufre hoy. Muchas composiciones musicales del Barroco, por ejemplo, son anónimas porque los autores consideraban vergonzoso presentarse como tal. La inspiración divina los había atravesado, sus creaciones habían sido instrumento de algo mucho más grande que sus individualidades.
Sumar buenas ideas, iniciativa y coraje siempre dio buenos resultados. Si a eso le restamos el ego, panópticos, el cálculo saldrá perfecto.



