Se sale de Rabanal por la carretera y por ella se asciende, alternando con atajos a derecha e izquierda, durante unos 8.5 kilómetros, justo hasta hasta la cruz de hierro. Antes pasaremos por la antigua calle real del pueblo abandonado de Fuencebadón, aunque últimamente se ha establecido una taberna y un hostal hostal.
En la cruz de hierro, donde todos los peregrino depositan una piedra en su base para pedir protección en el viaje, nos encontramos en una de las cotas de mayor altitud de la ruta (1504 metros).
El lugar es uno de los más míticos y emblemáticos del camino, se cree que, otra "cruz del ferro más primitiva", fue instalada sobre un altar romano dedicado al Dios Mercurio (Dios de los caminos) por el ermitaño Gaucelmo, que dedicó su vida a dar protección y cobijo a los peregrinos en estas inhóspitas tierras.
Con los montes Telenos a nuestra izquierda (2188 mts.) se sigue por una senda muy cercana a la ruta y a unos dos kilómetros de la cruz se encuentra otro pueblo abandonado: Manjarín, aunque no del todo, ya que en él se ha instalado Tomás, uno de los hospitaleros más singulares del camino por su exclusiva dedicación a los peregrinos a pesar de la dureza del lugar, por su afición a todo lo relacionado con la legendaria "Orden del Temple" (sé auto define como el único y último Templario) y en definitiva por la inestimable ayuda que presta a todos los que la necesitan.
Poco después se alcanza la máxima altitud (1520 metros) al pie de una ex base de telecomunicaciones del Ministerio de Defensa. A partir de ahí, un prolongado y fuerte descenso por la otra ladera del Monte Irago, casi 17 kilómetros, alternando con atajos y la propia carretera nos conducirá hasta Molinaseca. Antes se pasa por los pintorescos pueblos de El Acebo y Riego de Ambrós.
A la salida de Riego de Ambrós, el camino discurre por un barranco y después de cruzar la carretera se interna en pleno monte, para salir nuevamente a la misma carretera poco antes de alcanzar Molinaseca, cuya entrada se hace por el antiguo puente románico sobre el río Meruelo.
Puente románico, Colocado sobre el cauce del río Meruelo, cuyas aguas sirvieron a los romanos para la explotación de las minas de oro de las Medulas.



