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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 05/feb/2017 de La Auténtica Defensa.

Una vida en el Blondeau




Ismael Firpo cumplió 55 años al frente del Recreo Blondeau, declarado Monumento Histórico Municipal. "Es mi lugar en el mundo", asegura.

La lancha cruza el Paraná en diagonal y se interna frente al Boat Club, en el Canal Alem: una verdadera y recta avenida que se interna en lo profundo de la isla campanense hasta llegar al río Carabelas. Ahí está el Recreo Blondeau. A pesar del monótono paisaje y la falta de referencias durante la hora que dura el viaje, ni el más distraído podría pasarlo por alto: Alem, y Carabelas es la estratégica esquina acuática que hace casi ya 100 años, en 1921, Desiderio Blondeau eligió para instalar su almacén de ramos generales con el objeto de abastecer a la creciente y pujante población isleña de principios del siglo pasado.

El almacén está en pie. Es el corazón del recreo Blondeau, que desde hace 55 años regentea Ismael Firpo (78). Subimos los 5 escalones y nos sumergimos en otro tiempo. La luz eléctrica, y los inevitables trazos de la modernidad no disimulan las huellas del pasado. Detrás de los gruesos barrotes, bien de pulpería, Firpo nos cuenta que llegó en el 62, cuando tenía 23, más o menos la edad que ahora tiene su nieto, Enzo, quien le da una mano los fines de semana.

"Yo tenía –cuenta- un hermano que vivía por acá y lo vine a visitar. Y como parte de la jornada, vinimos a pasar el día al recreo. Entonces, se nos acerca el encargado y nos dijo que él ya estaba grande y cansado. Si no nos interesaba comprar el fondo de comercio".

Dicen que las casualidades no existen. Y ahí está Firpo para demostrarlo: lleva 55 años en el lugar. Primero, pagándole el alquiler a la viuda de Blondeau, y a partir de 1970, como dueño del recreo que, además del almacén, tiene parrillas, quincho, cancha de fútbol y muelles para la pesca.

La gema del lugar es el Salón de Baile: un singular y coqueto edificio de madera. "Esto –cuenta Firpo- funcionaba todos los fines de semana, con orquestas en vivo. Este salón era el corazón de la isla", y por un instante creemos escuchar los ecos de un acordeón.

El cónsul francés

Con la promesa de trabajo y nuevos caminos por recorrer, a finales del siglo XIX, Desiderio Blondeau llegó desde Francia a Buenos Aires junto a su mujer Melanie Put y Ernesto, su hijo, sin saber que su familia cientos de años más tarde se convertiría en una emblemática figura del Delta campanense.

Instalado en Buenos Aires, Desiderio desempeñó el cargo de Secretario del Consulado Francés. Después de esa experiencia, la familia Blondeau se estableció en las islas, en terrenos fiscales, que el gobierno otorgaba en propiedad a los interesados en ponerlos en producción.

Mientras se dedicaban a la producción forestal, en 1894 los Blondeau construyeron la vivienda familiar, donde actualmente funciona la escuela "Nuestra Señora de la Islas". La Producción del establecimiento incluyó también la compra y engorde de ganado con destino al frigorífico Anglo de Campana.

En 1913, finalizada la apertura del Canal Alem, iniciaron la construcción de la vivienda de Ernesto, casado desde 1894. La misma ocupó el Almacén de Ramos Generales y las habitaciones, que actualmente alojan a turistas en el recreo, ubicado en la confluencia del Río Carabelas y Canal Alem.

Sin luz ni caminos

El 1 de enero de 1921 se inauguró el almacén, que sigue sosteniendo su función pero para una población cada vez más escasa. "Cuando me hice cargo del Recreo con mis hermanos –recuerda Firpo- estaba prácticamente abandonado. En ese momento no había servicio eléctrico, no había caminos, se usaba el río para todo y vimos el potencial. Yo nací en la ciudad, pero me gusta la naturaleza. Jamás pensé que iba a quedarme para toda la vida. Es mi lugar en el mundo".

En las paredes sobran los trofeos de fútbol de los torneos isleños que ahí tuvieron lugar; las fotos y objetos del pasado. Recorriendo las imágenes Firpo nos recuerda que Rattín era habitué. "Venía siempre. Hace como 4 años que falta. Antonio Ubaldo Rattín venía seguido, incluso con su familia. Tenía una casa en la isla. Jugó en la Primera de Boca, jugador de Selección. Lo que pasa es que venía seguido porque se crió en la isla, e hizo la Primaria en la Escuela 28, que está ahí enfrente", dice Firpo, señalando con el mentón, mientras se dibuja una sonrisa orgullosa y se le pierde un poco la mirada entre los recuerdos.

Nos habla de la gran creciente del 1983, la más alta que él recuerde. "Mirá que está alto, pero el agua casi entra al boliche" dice y apunta que las crecientes, la falta de trabajo, y ahora la falta de transporte público, desalienta al isleño a quedarse: "Ya ni siquiera se comparte la lancha de la escuela. Sólo hay lancha pública los fines de semana. Si el islero no tiene su propia embarcación, está atrapado de lunes a viernes aquí. Eso debería cambiar. Una de las prioridades que debería tener el gobierno es que el isleño pueda transportarse en lancha durante la semana".

El Recreo Blondeau, a poco de cumplir sus primeros 100 años de existencia, es uno de los hitos más importantes del Partido de Campana en su superficie insular. "Fue declarado Monumento Histórico Municipal. Hay que mantenerlo para que la gente pueda ver todo ésto", cierra Firpo.


Detrás de los gruesos barrotes, bien de pulpería, Firpo recordó que llegó en 1962, cuando tenía 23 años, casi la edad que ahora tiene su nieto Enzo, quien le da una mano los fines de semana.


EL BLONDEAU HOY, 96 AÑOS DESPUÉS DE HABERSE INAUGURADO, SIGUE SIENDO UN LUGAR AL SERVICIO DE LA GENTE DE ISLAS E ISMAEL FIRPO DESDE HACE 55 AÑOS SU REFERENTE.


El salón de baile fue inaugurado en 1928 con una fiesta a la que concurrieron 128 parejas y una orquesta. Éste fue durante décadas un salón tradicional de los bailes isleños, donde actuaron conocidas orquestas como la de Herreros, Chiflé, Barrientos, la orquesta con Medela como violinista, y tantos otros.


Llegar al Blondeau

Los sábados y domingos, desde el puerto de Campana sale una lancha a las 8, y la vuelta es a las 17. Los feriados parte a las 9 y el regreso es a las 15. El valor del viaje es $130. Se puede pasar la noche en el recreo ya sea con carpa ($200) o alquilando una habitación para hasta 4 personas ($400).

La agrupación de ciclistas "A Todo Pedal" organiza salidas dos o tres veces por año al Recreo Blondeau. La más importante y esperada es la de noviembre, cuando llegan a juntar contingentes de hasta 150 personas. Salen del centro de Campana, llegan hasta Otamendi, bajan por la estación y llegan hasta el Paraná donde abordan la balsa. Después, por la isla, llegan hasta el arroyo Las Piedras. Ahí, una nueva balsa los cruza. Una tercer balsa los cruza en el Canal Alem y los deja en el recreo. "El recorrido -explica Daniel Burgueño- es súper pintoresco. Cuando vamos pocos, Firpo nos prepara unos espectaculares sandwiches de milanesa. El recreo es muy lindo y dan ganas de quedarse. El boliche de Firpo es muy pintoresco, tipo pulpería con su reja, y en las paredes están las botellas de bebidas que sirven, y las que están desde el año del cohete: muchas de marcas que no se fabrican más. El cruce en las tres balsas ronda los $160 por bicicleta".


Llegar al Blondeau

 
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