No hay secuencia más tangible que el incesante fluir de las aguas y el minucioso proceso de formación de islas que trae aparejado. Por más que pasemos nuestras vidas enteras frente a este fenómeno no apreciaremos sino un instante de su real magnitud. Instantes somos y solo eso podremos atesorar de este legado marrón.
Pero el río todo se guarda desde que el tiempo es tiempo y cuanta voz lo haya querido explicar. Parafraseando el poeta isleño Oscar Pedrazzoli, que gestó su prosa en las orillas de nuestra ciudad: "Llévame hermano río, cuando mi cuerpo muera y reparte mis huesos, hacia lo que vendrá. Quiero tu tumba de agua, cuando mi boca no hable, y guarda mi silencio en tu peregrinar".
Matías Barutta / Pintura: Rocío García
Pintura: Por Rocío García
"Isleño"
Por Fátima Álvarez, desde el río Carabelas.
Isleño paisano del río
camarada de las islas
hermano de los montes.
Isleño, corazón intenso
del agua y la tierra.
De una vida en armonía.
Isleño, eterno abrazo
de arroyos devenidos
en arterias desplegadas.
Isleño, rojo fuego del ocaso
cielo estrellado en noches de verano.
Isleño, tereré, guiso
chicharrón y tortafritas
pan casero y el chupín
regalo de la pesca del armado.
Isleño, espineles, trampas y escopetas;
rastro y caza en el bañado,
zanjones y riberas.
Isleño, sauce migra
casuarinas, la morera y la glisina.
Rancho negro a la orilla de la ruta,
cuando el agua te arrebata la esperanza.
Y sos todo, compañero
camarada y paridor de esta historia
hermanada con las islas
que la cuenta mi poema
con nostalgias.



