"Cuando las luces brillan sobre ti, debes volverte más grande que la vida." --Philippe Gaulier (Francia).
"La risa es el lenguaje de todos los pueblos." --Payasita Morita.
Existe un idioma internacional que todos entendemos; se basa mayormente en gestos exagerados y palabras que en muchas ocasiones no son comprensibles..., que no tienen ningún significado en sí mismas, pero que se pronuncian con la entonación propia del idioma a quiénes van dirigidas: es el idioma de los payasos.
El payaso parece tener alguna llave mágica que le permite lograr que la gente se reía y, a partir del desahogo que otorga la risa, cada persona puede volver a entablar la relación con su interior y con los que lo rodean.
El payaso habita un mundo especial entre la risa y la nostalgia. Su hogar se encuentra delante del público. Es feliz cuando logra la emoción, la empatía con quiénes lo observan, sobre todo si lo alcanza sin grandes discursos, sin grandes muecas, aquí y ahora.
El entretenimiento que él ofrece no sólo es placer y diversión, ¡es una excusa!, el significado del espectáculo que brinda se basa más que nada, en dar a la gente una experiencia apasionante, sensacional, estremecedora.
El payaso nos traslada a un permanente estado de ingenuidad; la que perdimos en el forzoso tránsito de niños a mayores; pero él se encarga de devolvernos a los años irrecuperables y cuando lo vemos actuar, en la risa de nuestros hijos, de nuestros nietos, estamos reflejados nosotros mismos. sus caras de asombro, sus ojos muy abiertos y las carcajadas espontáneas son espejos, que nos permiten realizar un viaje a través del túnel del tiempo para recuperar mediante la memoria sentimental épocas que nunca volverán. Es que la raza humana sólo tiene un arma realmente eficaz, y ésa es la risa. En el momento que surge, toda nuestra dureza se cae, todas nuestras irritaciones y resentimientos se escapan, y un espíritu soleado ocupa su lugar.
Hoy, existen muy pocos circos itinerantes, en un momento fueron para la sociedad un espectáculo históricamente ajustado como guante de seda a la esencia de la paz, la bondad, la ternura y la sensibilidad; a lo humano frente a lo irracional.
El payaso representa "un bien social". Son personas-medicina; de las que levantan el ánimo y se precisan en muchos trances cotidianos, especialmente cuando el destino muestra su peor cara. Los encontramos visitando hospitales aportando su granito de arena a aquellos que más necesitan evadirse de la realidad. Encontramos su presencia en "Payasos sin Fronteras", que visitan los campos de refugiados y acompañan a los más pequeños entre los escombros de una guerra, permutando drama por fiesta, temor por amor, desesperanza por ilusión. También están los payasos que acuden a los asilos para entretener a los ancianos, que han vuelto a iniciar el ciclo de la vida convirtiéndose en niños.
Llamar "payaso" a alguien para ofenderle constituye, en la práctica, la inconsciente permuta de un teórico insulto por un enorme elogio.
Todos ellos han sido acariciados una y otra vez por las ovaciones y los elogios de la crítica de quiénes presenciaron su número y son quiénes nunca pudieron superar el altísimo muro del anonimato. Están los que tuvieron que asimilar la hiel del fracaso y lamerse sus propias heridas sin ocupar ni una página en la historia del oficio.
Cada uno de nosotros, tal vez tengamos en la memoria el recuerdo de un payaso, ése que acompañó nuestra niñez y del cuál a medida que pasaron los años, nos fuimos alejando y lo hicimos tanto, que él se volvió en la distancia tan pequeñito que pudimos guardarlo en nuestro corazón.
(*) Aléthea su significado: "Representaba la Verdad en la Mitología Griega. Era hija del Tiempo y madre de la Justicia y la Virtud"



