Con motivo de conmemorar el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948, el 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud. Cada año se elige una enfermedad y se informa detalladamente sobre ese tema. En este 2017 los trastornos depresivos son el eje central y "Hablemos de depresión" el lema elegido para la campaña de un año de duración.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo y se calcula que afecta a más de 300 millones de personas. Difiere de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave. Además, puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares.
El Dr. Marcos Suffriti, la Dra. Marisol Florian y la Lic. Inés Maidana, especialistas del equipo de Salud Mental del Hospital Austral, explicaron que "es habitual que lleguen a la consulta del servicio de salud mental personas que refieren sentirse tristes. La tristeza se caracteriza por la pérdida de interés o placer, los sentimientos de culpa o falta de autoestima, los trastornos del sueño o del apetito, la sensación de cansancio y la falta de concentración. Estos son los síntomas que habitualmente describen los pacientes conscientes de su dificultad o alertados por sus familiares que notan el deterioro".
Tipos y síntomas
Los sucesos depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves; mientras que los tipos de depresión pueden ser episodios únicos o recurrentes. Los especialistas aseguraron que estas situaciones "también pueden ser parte del Trastorno Bipolar, en el marco del cual la depresión se alterna con hechos de manía, separada por intervalos con un estado de ánimo normal. Los episodios maniacos cursan con el ánimo elevado, exaltado o irritable, hiperactividad, autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir, entre otros síntomas".
En su forma más grave, la depresión puede conducir al suicidio, que es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años. La OMS afirma que cada año se suicidan cerca de 800 mil personas Si la depresión es leve, en cambio, se puede tratar con psicoterapia sin necesidad de recurrir a medicamentos. En los casos moderados o graves se necesita también tratamiento psiquiátrico para darle al paciente un abordaje clínico general.
Factores que influyen
La depresión es el resultado de situaciones disfuncionales entre factores sociales, psicológicos y biológicos. El ser humano atraviesa circunstancias vitales adversas (desempleo, luto, traumatismos psicológicos) que aumentan las probabilidades de sufrir depresión. A su vez, esto puede generar más estrés y disfunción, así como también empeorar la situación de la persona afectada.
También hay relación entre la depresión y la salud física. Así, por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares y crónicas pueden producir depresión en pacientes que no presentaban síntomas previos a la enfermedad.
Tratamiento
Respecto al abordaje, Suffriti, Floran y Maidana consignaron: "Hay diversos enfoques y tratamientos eficaces para la depresión moderada y grave, entre los que se destacan los tratamientos psicológicos como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia psicodinámica y/o interpersonal. Todos ellos pueden complementarse con medicamentos antidepresivos, si el cuadro del paciente lo requiere".
Estas intervenciones tienen por objetivo mitigar los factores desencadenantes, disminuir la sintomatología propia del estado depresivo y asistir al paciente psicoterapéuticamente o farmacológicamente. También buscan promover el restablecimiento del equilibrio bio-psico-social, estimulando el potencial adaptativo y de salud mental del individuo.
Prevención
Todos los programas de prevención contribuyen a disminuir los factores de riesgo que favorecen la sintomatología y la enfermedad depresiva. Existen estrategias comunitarias eficaces como los programas escolares, universitarios, laborales, sanitarios y socio-culturales, que promueven un modelo de pensamiento positivo entre niños, adolescentes y adultos.
Los programas de ejercicio para las personas mayores también pueden ser eficaces para prevenir la depresión.
La depresión es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona. Provoca angustia mental y repercute en la capacidad de las personas para llevar a cabo las tareas cotidianas, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y amigos. Además, la depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo.
Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, más de 300 millones de personas viven con depresión, un incremento de más del 18% entre 2005 y 2015. La falta de apoyo a las personas con trastornos mentales, junto con el miedo al estigma, impiden que muchos accedan al tratamiento que necesitan para vivir vidas saludables y productivas.



