A razón de las últimas notas sobre orientalismo, algunos panópticos me pidieron que publicara algo sobre el Taoísmo. Religión originaria de la antigua China, su filosofía es una gran contribución para la evolución de la humanidad. Basada en la naturaleza y en los movimientos cíclicos, fue fuente de inspiración para los emperadores, sabios y la creación del famoso I Ching, el libro de los cambios.
Lao Tsé escribió una serie de poemas y enseñanzas en su inmortal obra Tao Te Ching, que significa l El Camino del Medio, de belleza extrema. Fueron sus preceptos la base para la creación de las artes marciales como el Kung Fu, el Tai Chi Chuan y el boxeo Shaolin. No adoran imágenes y sus rituales son esotéricos y profundos. Han tenido a lo largo de la historia sociedades secretas que lo han preservado en arte y pensamiento, como la de los Turbantes Amarillos, que en el año 184 puso en vilo al poder central con un ejército de sesenta mil hombres pensantes, que pidieron un gobierno justo y lo lograron sin el uso de armas la Sociedad del Loto Blanco y Sociedad del Cielo y de la Tierra.
Durante el siglo XX el Taoísmo fue perseguido por el régimen comunista, asustado por el carácter esotérico de las sociedades secretas que lo sostienen . Sus monasterios han sido destruidos y sus seguidores, condenados al confinamiento, Hoy siguen en las sombras, lo que reviste al Taoísmo de mayor misterio, que no deja de ser un halo que le otorga gran poder.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



