Francisco Vener cursa segundo año de la carrera en la UBA y diseñó una estación para embarcaciones con predominio del metal.
Con tan sólo 20 años y conociendo aún el ambiente universitario (cursa segundo año de la carrera de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires), el campanense Francisco Vener ya logró trascender los límites de la Facultad de Arquitectura y Diseño Urbano. Es que un proyecto suyo fue seleccionado, destacado y publicado por la revista Arquitectura de Clarín.
"El profesor Pablo Castaño, que tuve el año pasado, me mandó un mail diciendo que el Director de esta revista solicitaba los mejores trabajos para publicar", contó. Así lo seleccionaron y tras cumplir con el formato de entrega, su proyecto fue publicado en la edición de este mes de mayo con un comentario de la titular de la cátedra de Arquitectura II, Arq. Ana María Romano.
"Estaba re contento. Les agradecí a todos por darme la oportunidad. Este es el trabajo más grande que hice hasta ahora y estoy sorprendido conmigo mismo", asegura Francisco con emoción.
Su proyecto nació de trabajos de campo en San Fernando. Se trata de una estación fluvial con centro comercial sobre el Río Luján, con predominio del metal, que aprovecha el fuerte potencial visual del área y refuerza sus posibilidades turísticas. La entrega final estuvo compuesta por cinco láminas de 0,90 por 1,20 metros. Los profesores solicitan cortes, plantas, pistas (fachadas), croquis y fotos de la maqueta, entre otras cuestiones.
"Me pareció increíble tener la hoja en blanco el primer día y ver que el último día entregué una super maqueta con todas las láminas. Es muy gratificante. Fue un crecimiento muy grande para mí. Son momentos estresantes de la carrera, nunca pensás que llegas. Tuve frustración. Uno se replantea muchas cosas. Pero me gusta arquitectura, no me veo estudiando o trabajando de otra cosa", explicó.
Respecto a la zona elegida para el proyecto, lo que más le atrapó fue la estructura metálica a la vista, estilo náutico e industrial. "La idea es potenciar eso y ver a futuro cómo puede llegar a ser esa zona", remarca.
A la hora de definirse como trabajador, asegura que es muy prolijo, que pasa días y horas sin dormir sentado en su escritorio. Primero hace una maqueta base para ver dimensiones; después un croquis y pasa a papel las medidas (es decir: cómo se empiezan a distribuir los lugares, cuáles se conectan, la entrada de luces, la ambientación...). "De cartón a papel, de papel a AutoCad. Todo esto es con la ayuda del profesor que te va guiando", comenta. "Hay programas más avanzados, pero por ahora uso ese y aprendo de los otros", agrega.
Francisco viaja todos los días hasta la Facultad, ubicada en plena Ciudad Universitaria (en el barrio de Núñez). "Fue duro, porque es un salto tremendo del CBC al primer año de la carrera. El CBC tiene fama de filtrar gente, pero a mí me sirvió un montón. Me di cuenta que me gustaba todo el proceso de diseño", señala quien sigue viviendo en nuestra ciudad, junto a sus padres.
En 2015 hizo trabajos de campo en la zona de Chascomús, mientras que en 2016 le tocó San Fernando, lugar donde finalmente ideó la maqueta seleccionada. "En el primer trimestre hicimos un trabajo corto, de un mes: había que hacer una oficina de Turismo, un parador chico. El segundo trimestre fue una estación fluvial. Te dan una lista con todo lo que debe tener el proyecto más los metros cuadrados de cada espacio", explica respecto al modo de trabajo que le indicaron desde la cátedra y que resultó en el proyecto que destacó Clarín.
Francisco se identifica con la Arquitectura Contemporánea: "Lo más extraño, lo nuevo. Los arquitectos tienen un estilo marcado y por épocas van cambiando. Me gusta mucho el brutalismo que significa tener todos los materiales a la vista, como por ejemplo las chapas, los ladrillos. No me gusta pintar las cosas: le sacás su originalidad. Si lo dejás, el material tiene expresión propia", cuenta.
Arquitectura es la materia principal de la carrera y la que más tiempo le requiere. "Hacés maquetas como las que hice en este proyecto. Empezás con una casa en el primer año; luego un edificio público; después un conjunto de casas y así vas creciendo hasta hacer torres", detalla.
Además de lo técnico, artístico y creativo, en estos proyectos se relacionan todos los aspectos, también los sociales, políticos e históricos: "Yo destaco lo artístico y constructivo; todo el proceso de diseño y construcción. Ver cómo la obra se va construyendo me encanta".
El joven se entusiasma sobre la posibilidad que tiene en la Facultad de trabajar con otros estudiantes: "Es un intercambio mutuo de ideas", resalta. Pero sabe que la carrera es "muy pesada" y que debe "ponerle toda la garra". Igualmente, se anima a mirar más allá de la carrera universitaria: "Quisiera empezar a trabajar cuanto antes para adquirir experiencia y en el futuro tener un estudio de arquitectura para ser independiente", se ilusiona Francisco, quien para su currículum ya tiene destacado muy interesante: haber sido seleccionado y publicado por Clarín Arquitectura.
Francisco, en su casa junto a la maqueta de la estación fluvial que ideó para Arquitectura II y que fue destacada en el Clarín Arquitectura. "Me pareció increíble tener la hoja en blanco el primer día y ver que el último día entregué una super maqueta con todas las láminas", contó.



