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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 14/may/2017 de La Auténtica Defensa.

El taller de la avenida
Por Arq. Jorge Bader






Jorge Bader

Días atrás se realizo la primera convocatoria abierta local, con motivo de la generación de una lluvia de ideas sobre la avenida Rocca.

Quiero destacar que conforme a mi punto de vista recurrente, todo ámbito donde se abre la participación ciudadana me parece un avance en la relación del poder público con las expectativas reales de la población.

La convocatoria era para la expresión libre de ideas sobre la avenida, un lugar emblemático de nuestra ciudad, y mas allá de las otras centralidades que pudieran existir, el centro obligado de los recorridos y el ámbito con mayor valor histórico, comercial y gregario de la comunidad.

Un taller participativo siempre es una buena noticia. El concepto general de Taller Participativo es común para la gran mayoría de los investigadores sociales; con base en la experiencia y conocimiento, y tiene por objeto promover la tormenta de cerebros que convergen desde múltiples visiones dispares con el objetivo de conceptualizar un programa de acción que satisfaga la mayor cantidad de expectativas convergentes sobre un espacio determinado.

Para mí, que vengo predicando la necesidad de mayor apertura en la relación entre los decisores y la comunidad es un hecho de un gran valor conceptual. Insisto como siempre que en el marco del Concejo Urbano Ambiental se inscriben todas las inquietudes urbanísticas.

Si bien este taller no es una derivada de aquel Consejo que nunca se ha reunido aún, es una muestra de que cualquier invitación a debatir problemas puntuales de la comunidad es un hecho convocante y siempre deja un saldo positivo para todas las partes.

Como todas las cuestiones sociales y humanas, siempre es una experiencia perfectible. Y en ánimo de aportar a este tema quiero destacar algunos aspectos. La iniciativa como bien dije anteriormente, es loable en lo conceptual, pero tiene algunos matices que se debieran revisar en lo instrumental.

Lo primero que resulta positivo es la invitación a definir, (usuarios, ciudadanos, habitantes de la zona, comerciantes, o simples interesados y decisores) un conjunto de inquietudes de uso y funcionamiento que permitan la generación de un programa de necesidades. Es más que valioso que quienes habitan esta ciudad, quienes usan de este espacio o simplemente quienes después de toda una vida de conocer las mutaciones variadas de nuestro "centro" comercial y administrativo por excelencia, colaboren en dar múltiples criterios de necesidades convergentes algunas y divergentes otras.

Este espacio tiene connotaciones económicas para los comerciantes, lúdicas para los paseantes, sociales para el encuentro, administrativas para los usos financieros, históricas patrimoniales, de libre accesibilidad para el peatón, de fluido transito para el automovilista y gregarias para los eventos públicos más significativos, entre otras múltiples circunstancias convergentes.

Poner en la mesa estas inquietudes sectoriales es en esencia el centro de cualquier taller de debate. La cuestión instrumental que no me queda clara es la segunda parte de la historia, dentro de este mismo taller, donde se produce el aporte de ideas físicas concretas para que operen como un "input" de trabajo al equipo técnico municipal. Sin ánimo de polemizar sobre el aspecto creo que hasta acá es un buen taller para la generación de un programa de necesidades y un buen ámbito para la generación de una serie de inquietudes ordenadas de la sociedad sobre su centralidad emblemática.

A partir de allí creo que con este programa llegamos a un valioso instrumento para generación de un concurso de ideas y proyectos, abierto a la participación profesional de modo de lograr que las propuestas sean también un emergente de la propia comunidad gestado por equipos profesionales locales que de esta forma tienen la oportunidad de participar activamente en la re-funcionalización de un espacio público tan particular en nuestros afectos. Y finalmente se constituya en una verdadera experiencia conjunta, entre la comunidad y la administración municipal.

Y acá hago una defensa de la matricula del Arquitecto que es la única habilitada para la intervención urbanística y en función de esto me permito observar que hasta el día de hoy se han exhibido varios proyectos de diferentes magnitudes, ya "cerrados" según lo que expresan las perspectivas publicadas en distintos medios informativos sobre la costanera por ejemplo. Ninguno de esos proyectos tiene su origen en un tablero municipal, ya que la mayoría de los funcionarios locales esta absorbido por la gestión diaria. Estos proyectos son seguramente objeto del aporte externo de equipos que finalmente serán contratados por el municipio. Y esto es lo que nos preocupa como profesionales del urbanismo de esta comunidad. Así como reclamo permanentemente la convocatoria del Concejo Urbano Ambiental, necesario y creado por el Código de Planeamiento vigente como espacio de discusión de estas cuestiones, de la misma forma reclamo la apertura participativa en concursos de ideas para la gestación de intervenciones urbanas significativas ya que este es el único mecanismo que asegura la confluencia abierta de la comunidad profesional y los participes directos en la gestación de múltiples interpretaciones de un programa, permitiendo en la pluralidad de presentaciones, elegir la mejor y más adecuada versión de las soluciones posibles.

Quiero hacer una observación central en mi razonamiento de hoy: de nada sirve la gestión de una ámbito participativo, conceptualizado por los investigadores sociales como la "caja de cristal" si el producido es para operar luego en "caja negra", dando lugar a un proyecto donde pueden o no re significarse los considerandos de este taller. Mi observación es que definitivamente la administración pública local debe dar un vuelco en la apertura participativa y constituirse en el primer gestor de los concursos públicos de ideas para que la cuestión urbana sea una verdadera oportunidad de creación colectiva y donde los equipos profesionales interdisciplinarios pueden colaborar desde diferentes interpretaciones en la imagen final de la ciudad.

El mejor resultado no surge de imponer ideas y proyectos sino promoviendo entre los emergentes sociales y profesionales las mejores propuestas y administrando la mayor participación pública. Este ha sido el puntapié inicial, sería interesante que la etapa siguiente tuviera la misma voluntad inclusiva. No nos olvidemos que el impacto que tiene una intervención urbana mas allá de los aspectos de debate que se promueven en un taller tiene la intención última de transformarse en una solución física construida que finalmente sea incorporada y aceptada por la sociedad. Mejor aun si las propuestas fueran resultado de aportes técnicos de miembros de esa misma comunidad, que en una compulsa libre pudieran dar la mejor visión desde su perspectiva intelectual.

Todo lo que se resuelve en "caja negra" siempre deja un sinsabor final que tiñe la solución y frustra los objetivos más sanos. Como "la esperanza es lo último que se pierde" (según el antiguo adagio) espero que algún día estas reflexiones resulten un punto de partida diferente en la relación público-privada.

Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015


 
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