"El gobierno, a sus problemas de gestión, a los aciertos y errores, le adosa una especie de desprecio por la política, sin entender que es ella la única que puede ordenar una sociedad detrás de un proyecto común", opina el político radical y diputado provincial (MC).
La publicación sólo la pueden ver sus contactos. Por eso le pedimos a su autor, el radical Alberto Giordanelli, la correspondiente autorización para reproducir las siguientes reflexiones que fueron subidas el domingo último:
"La política está desapareciendo, otros toman su lugar y el poder muta de manos. Los dueños del capital, las corporaciones, los proyectos autoreferenciales, los aventureros han tomado su territorio.
"Para no ser injusto, comienzo por mi partido, el radicalismo, el último acto de política que produjimos fue la convención de Gualeguaychú. Cualquiera sea la opinión que se tenga de ese hecho político, lo innegable es que cambió el tablero de la política Argentina hasta ese momento, y que se hizo desde el único organismo de debate democrático que queda en el sistema de partidos en nuestro país.
"Es que como dice Bauman: han desaparecido los Ágoras, ese espacio que desde la Polis Griega significa el ámbito donde se debaten las cosas públicas.
"Pasemos revista: la oposición en cualquiera de sus expresiones, es sólo un manojo de consignas vociferadas por quienes sólo discuten como posicionarse para la próxima elección, y lamentablemente más de una vez desde los programas de chismes, que desde ámbitos de debate democrático.
"Como dije antes, el radicalismo, integrante de Cambiemos, después de Gualeguaychú, se ha limitado a hacer un seguidismo acrítico a las decisiones de gobierno, perdiendo así, la oportunidad de enriquecer ese proyecto aportando su visión basada en un Estado con compromiso social, el respeto a los Derechos Humanos, y la defensa de la ética republicana.
"El gobierno, a sus problemas de gestión, a los aciertos y errores, le adosa una especie de desprecio por la política, sin entender que es ella la única que puede ordenar una sociedad detrás de un proyecto común.
"Ha llegado el momento de dar la batalla por la recuperación del espacio de la política, entendida ésta como la actividad que permite el debate de la cosa pública, para construir proyectos comunes, integradores y desarrollar las acciones que los hagan viables. Entendida como actividad gregaria, plural, no como proyecto individual o de sector, que sirva a intereses de toda la sociedad y no a los de unos pocos.
"El camino es entender que hay que volver a las fuentes, a la formación de los militantes, al debate permanente, a generar los ágoras que permitan discutir un proyecto común, de país, de provincias y ciudades, debatiendo ideas y no consignas, aceptando que nadie es dueño de la verdad y ella se construye aceptando la opinión del otro, por qué sin el otro no hay Nación".



