Una pareja de jóvenes tenían varios años de casados y nunca pudieron tener un hijo, para no sentirse solos (vivían en el campo) compraron un cachorro pastor alemán y lo amaron como si fuera su propio hijo… El cachorro creció hasta convertirse en un hermoso pastor alemán. El perro salvó en más de una ocasión a la pareja de ser atacadas por ladrones, siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra el peligro.
Luego de varios años de tener al perro, la pareja logró tener el hijo tan ansiado. Estaban muy contentos y disminuyeron las atenciones que tenían con el perro, este se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebe y ya no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante esos años.
Un día la pareja dejó al bebe plácidamente durmiendo en la cuna y fueron al quincho a preparar un asado, cual fue su sorpresa cuando se dirigían al cuarto del bebe y ven al perro en el pasillo con la boca babosa y ensangrentada, moviéndoles la cola.
El dueño del perro pensó lo peor, saco un arma que llevaba y en el acto mato al perro, corre al cuarto del bebe y encuentra una gran serpiente degollada… El dueño comienza a llorar y exclamar. ¡¡¡He matado a mi perro fiel!!!
Cuantas veces hemos juzgado a las personas; lo que es peor, las juzgamos y condenamos, sin saber a que se debe su comportamiento, y cuales son sus sentimientos.
Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario. Debemos tener cuidado de levantar un falso testimonio, inventando o creyendo mentiras, que lo único que hace es envenenar el corazón de los demás.
La próxima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien, recordemos la historia del perro fiel… así aprenderemos a no dar lugar o levantar falsos testimonios en contra de una persona hasta el punto de dañar su imagen ante los demás…
Debemos darnos cuenta que los sentimientos de las personas son frágiles y fáciles de dañar y luego muy difíciles de sanar.
(Mateo 7:1-5) No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Debemos escudriñar sobre la advertencia de Dios, "No Juzgar", y su significado. La iglesia tiene el deber de discernir, evaluar, examinar lo que recibe, basado en la Palabra de Dios para determinar qué es la verdad y lo que no es.
Pero el juzgar de Mateo 7, plantea el hecho de la crítica animosa con claro sentido de ver sólo la falta en los demás, sin examinarnos nosotros primero (hay un dicho en el campo que dice; "no hay que escupir para arriba").
(1ra Cor. 4:5) Por tanto, no juzguéis antes de tiempo, (sino esperad) hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones; y entonces cada uno recibirá su recompensa de parte de Dios.
Busca una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia"
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga! Luís Rodas
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