El 19 de mayo de 2005, recuerdo que se presentaba en Campana, un proyecto sobre la Costanera. Era Gobierno de Jorge Varela, y se había suscripto un acuerdo con el ONABE, (Organismo de administración de bienes del Estado) que había asumido el compromiso de urbanizar las tierras de ferrocarril residual. Casi un total de 60.000 metros cuadrados en todo el país, de tierras improductivas y en desuso para los fines operativos de las empresas ferroviarias.
En aquel momento, se presento un diagrama de los sectores que habrían de estar afectados a la re funcionalización. En las publicaciones de esa época decía el Intendente Varela : " Es un proyecto muy ambicioso que tiene varias cosas antes de empezar a construirse, por ejemplo, hay que levantar la playa de cargas del nuevo Central Argentino, trasladar las vías del Ferrocarril, hacer una Avda. especial para el tránsito pesado y luego diagramar lo que será el urbanismo de esa zona. Este plano (en alusión al proyecto presentado) es apenas una idea, del que luego se hará un concurso (Master Plan) ya que tienen que darle la seguridad al inversor del trabajo a realizar. El Master Plan estará integrado por un Jurado integrado por la Federación de Ingenieros y Arquitectos de la Rep. Arg. optándose por uno de los proyectos presentados que será el Plan de desarrollo de la ciudad". Posteriormente se declaraba en la misma conferencia que en esa zona solo se preveían usos de carácter recreacional y turístico, y que otros usos debían ser convalidados por la modificación del Código de Planeamiento local. Este proyecto quedo en la historia. En su momento genero una gran expectativa porque representaba un avance sobre un territorio deprimido y postergado. Lo más valioso de la iniciativa era que reconocía al concurso de ideas como el mejor camino para obtener una propuesta superadora, y la importancia de la convalidación a través del Código de Planeamiento que implicaba un debate profesional local. Lamentablemente nunca llegamos a esa etapa pero quedo claro para quienes tenemos afecto al urbanismo, que, estaba instalado en el imaginario político el valor inexcusable del concurso de anteproyectos como una herramienta de gestión urbana. Paso el tiempo. El 13 de agosto de 2012, por el Decreto 1382 el gobierno disolvió el ONABE y creo la Agencia de Administración de bienes del Estado (AABE), como ente descentralizado dependiente de la Jefatura de Gabinete. Esta agencia incorporo a sus funciones de simple administración la responsabilidad de proponer proyectos y analizar opciones de gestión estratégica de los inmuebles residuales analizando alternativas de uso. Nuestra tierra remanente, del ferrocarril frente al rio, seguía allí vacante. En plena campaña, allá por septiembre u octubre de 2015, el candidato de aquel momento y actual Intendente, presentaba una propuesta de re funcionalización de la costanera, con un paseo, dársenas y sector recreativo, con recuperación de la antigua estación.
El proyecto que se mostraba "cerrado", fue presentado por el Licenciado Eduardo Martin Villar, Ex Secretario de espacios públicos de la Ciudad de Buenos Aires, y actual Director de la Agencia Administradora de Bienes de la Ciudad de Buenos Aires. La responsabilidad del proyecto al menos por lo expuesto en las presentaciones correspondía a la Arquitecta Alicia Aguilá y su equipo. Una profesional de Vicente López, vinculada a proyectos de recuperación urbana de la Capital entre ellos la estación Coghlan, en la Comuna 12 de CABA. Esta situación planteo al menos dos cuestiones esenciales. La primera el abandono definitivo de la idea del concurso de anteproyectos como elemento central de gestión urbana, y oportunidad de obtener una idea superadora. Y la segunda el desconocimiento y distanciamiento de la matricula profesional local, a la cual se la ponía en un segundo plano impidiéndole participar en la gestión de su propio espacio urbano y ámbito de vida histórico y permanente en una compulsa abierta y participativa. Este proyecto de la costanera quedo en la expectativa, quizás porque llevados por el entusiasmo de campaña, quizás no se considero la cuestión administrativa compleja que implica la cuestión de la potestad sobre la tierra. El tiempo va borrando los recuerdos y al parecer, solo para los memoriosos como yo estas cuestiones dejan alguna huella y algún sinsabor.
En el año 2016, precisamente por Decreto 1173/16 el Presidente de la Nación autorizo a la AABE a disponer de un conjunto de bienes correspondiente a terrenos residuales de ferrocarriles. En ese decreto se nominan precisamente tres terrenos, en Mendoza, Campana y un área de CABA. Si bien el Decreto es la cuestión primera, que permite destinar los territorios a otros usos, prontamente apareció un nuevo proyecto que nada tenía que ver con la propuesta presentada en 2015. Ese proyecto más ambicioso, con más detalle plantea nuevos aspectos a observar. Aparte de reiterar las dos primeras cuestiones precedentes, ausencia de concurso y distanciamiento de la matricula local, en este anteproyecto, se propone la utilización habitacional de parte de esa tierra, en un total de un 35% de suelo aproximadamente, en concordancia al concepto planteado por el Estado Nacional, vender para urbanizar. Un escenario legal nuevo, se plantea con la ley 27328 de proyectos públicos privados, recientemente reglamentada. Muchos territorios desafectados de su uso original pasan a ser sujetos de proyectos gestionados por el acuerdo de proponentes directamente a la Agencia de administración de bienes del Estado. Hay un mix de opciones. No se debe olvidar que aun está vigente el régimen nacional de iniciativas privadas puesto en marcha en el año 1997, por la cual una empresa cuenta con la primera opción al presentar un proyecto original. Y esto nos pone frente a otro interrogante.
El nivel de definición expresado por el anteproyecto presentado excede la simple notificación de la desafectación de los terrenos del Estado y avanza sobre una expectativa de uso del suelo, de construcción de espacios habitacionales, de producción de edificios con una cantidad de metros cuadrados de alto costo comercial, y la modificación de aquella propuesta de utilización solamente recreativa y turística. Suena además, muy sugerente que teniendo aun la simple desafectación del suelo se pueda avanzar en un nivel tan detallado de definición territorial pero aun mas, es complejo avanzar sobre un ámbito donde se debe legislar a nivel local definiendo indicadores, usos y modificaciones al Código de Planeamiento, previos a cualquier proyecto urbano. Salvo que se opte por la política de hechos consumados donde nuevamente seamos convidados de piedra, la realidad es que el Honorable Concejo Deliberante deberá participar y el Concejo Urbano Ambiental deberá opinar, mal que pese y no se lo convoque ya que toda intervención urbana de tal magnitud debe ser sometida a estos estamentos, además de las asambleas publicas y los estudios de impacto. Y nuevamente vuelvo a la cuestión proyectual, Luego de todas esas deliberaciones la única alternativa que garantiza la mejor opción de propuesta seria y realizable frente a un programa consensuado es el concurso. Sorprende que debamos estar haciendo docencia al respecto, cuando hay antecedentes concretos a nivel local de algunas obras emblemáticas, como el parque urbano o la futura biblioteca, cuyo actual destino todavía no está claro, y que fueron producto de concursos abiertos. En fin, seguimos predicando sobre un futuro deseado, intentando que la administración local comprenda que alejándose del debate de ideas locales solo agranda la brecha con sus fuentes.
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



