La Gobernadora Vidal ha centrado el eje de su gestión en la puesta en valor de la infraestructura de la provincia. Una provincia que tuvo muchos años de falta de inversión objetiva en desarrollo. Poner el acento en la cuestión vial es una forma de garantizar los lazos de comunicación. Una parte importante del presupuesto asignado por Nación a la Provincia se está repartiendo en las gestiones municipales que fieles a este programa central reciben fondos afectados a la renovación de sus infraestructuras. En palabras de la propia Gobernadora el plan se enmarca en el criterio de "Rehabilitar y Repavimentar". El derrame ya se ve en nuestra ciudad que en algunos sectores céntricos se parece más a Kosovo post bombardeo. Humorada aparte debemos interpretar que la cuestión del deterioro y falta de mantenimiento es una herencia real de muchos años de de parches y remiendos. Una medida que siempre falto como continuidad el mantenimiento de nuestros pavimentos de hormigón fue el sellado de juntas que con el tiempo drenen hacia la sub base y terminan deteriorando los pavimentos que se rajan y solo se recuperan con cirugías mayores. Así como se llevan a cabo estas obras sería una buena medida ver que con el mismo criterio se invierta parte de este presupuesto en la toma de juntas de sectores que aun están operativos para evitar posteriores crisis que impliquen más presupuesto para renovación. Hace unos cuantos años atrás era común ver una cuadrilla municipal con la cureña de brea caliente haciendo mantenimiento rotativo y permanente, de todas las juntas de la ciudad. Este trabajo es la mayor garantía de permanencia de uno de los activos urbanos más importantes ya que nuestros pavimentos de hormigón han sido un valor histórico de nuestra ciudad, y es finalmente una actitud de planificación del mantenimiento preventivo. Me he permitido esta digresión saliendo del objetivo de este artículo, que tiene por finalidad analizar la responsabilidad moral del planeamiento territorial.
Un docente del planeamiento moderno, el arquitecto Manuel de Solá, dice que "más allá de cualquier obra de infraestructura, o mas allá de cualquier proceso tecnológico, es necesario introducir la legitimidad moral del propio urbanismo y el ordenamiento territorial". La cita es más larga y compleja, me he tomado la licencia de simplificarla para no agobiar con lo teórico. En síntesis lo que Solá comunica a los decisores públicos es que no alcanza con exhibir obras como resultado de una renovación física de infraestructuras o adecuar las cuestiones funcionales básicas de una comunidad, sino se abre el juego participativo de la sociedad para que las propuestas urbanísticas surjan con una fuerza intelectual legitimada por el consenso social y las obras resulten una consecuencia natural de aquel proceso previo. No quiero desarrollar el pensamiento de Solá, muy en detalle porque es de una complejidad que nos excede y quizás corresponda el debate a los ámbitos académicos. Pero lo que si queda claro en sus planteos es que la circulación urbana, los caminos, los accesos, la pavimentación o el mantenimiento, son solo una variable instrumental de una cuestión superior que tiene que ver con la distribución territorial, la planificación de los espacios públicos y la organización de la vida en sociedad. Las obras publicas son un emergente resultante de ese proceso. Estamos en un año eleccionario y es bastante comprensible que las urgencias por exhibir eficiencia operativa se pongan de manifiesto en aquello que se ve sobre la superficie, mas aun si el presupuesto esta subsidiado por el aporte provincial. No se discute que un pavimento, indudablemente se ve. Pero esto no exime al gobierno local de su responsabilidad moral en la definición espacial urbana. Y es tan importante lo que se ve, como aquello que subyace en el fondo y es la base de la cuestión social más importante, la participación pública en el debate del modelo de ciudad que esperamos, y que viene postergado históricamente.
Planificar no significa necesariamente tener todos los pasos operativos pautados. Parafraseando a Manuel de Solá, "Planificar de forma natural implica en primer lugar aclarar cuál es el resultado que queremos alcanzar con el desarrollo del proyecto y cuáles van a ser los principios por los que nos regiremos para ello. Por otro lado visualizar dicho resultado para con ello generar una lluvia de ideas acerca de las distintas posibilidades de actuación que tenemos. Posteriormente identificar y organizar los distintos hitos del proyecto y luego definir las próximas acciones necesarias para que el proyecto comience a dar frutos". Veamos que la participación y el debate son centrales en el proceso según lo enuncia este docente del tema. Este trabajo de fondo está antes que cualquier obra y sería bueno aprovechar este momento para movilizar a la comunidad en el debate de su futuro territorial tomando con criterio la cuestión del análisis urbano como base de la futura estrategia de gobierno, mas allá de los subsidios. De lo contrario el pavimento será solamente una anécdota más de la coyuntura.
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



