A veces decimos amar a alguien, pero con nuestros hechos, nuestro trato, nuestro comportamiento, hacia esa persona, no demostramos realmente lo mucho que decimos amarla. Entonces, ¿Será amor de verdad? ¿Será que amamos a esa persona, aun cuando no lo demostremos?
Una vez le preguntaron a Jesús; Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento de la Ley? Él le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. (Mateo 22:36)
Muchas veces decimos que creemos en Dios, nos repetimos interiormente que le amamos, le pedimos perdón, le hacemos promesas. ¿Pero de verdad podemos decir que tenemos realmente fe en Dios si no llevamos a lo concreto aquello que Él nos pide que vivamos?, ¿somos consecuentes a la invitación que nos hace a vivir su mismo amor? ¿Le creemos a Dios en todo lo que nos dice en La Biblia?
Tú que dices amarme y quererme, ¿Por qué no lees mi carta, que te mandé? (Oseas 8:12) "Les escribí las grandezas de mi ley, pero fueron tenidas como cosas extrañas".
Tú que dices amarme y quererme, ¿Por qué no me hablas? guardas silencio, siempre espero que me hables, y no escucho tu oración. (1ra Juan 5:14) Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.
A veces Dios prueba nuestro amor por El, una vez lo hizo con Pedro. (Juan 21:15-17) Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? Sí, Señor, contestó Pedro, tú sabes que te quiero. Entonces, alimenta a mis corderos, le dijo Jesús. Jesús repitió la pregunta: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Sí, Señor, dijo Pedro, tú sabes que te quiero. Entonces, cuida de mis ovejas, dijo Jesús. Le preguntó por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la tercera vez: ¿Me quieres?. Y le contestó: Señor, tú sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Jesús dijo: Entonces, cuida mis ovejas,…..y sígueme.
Propongámonos renovar el amor a Dios, en el amor hay reciprocidad, el amor se cuida, se cultiva, se riega todos los días, y luego el fruto, es de gratificación para nosotros, los que nos rodean y la sociedad, además de Dios mismo, por supuesto.
El es el primero en disfrutar el amor de sus hijos, (Juan 14:21) El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él. (Jesús)
"Quien ama de verdad saca tiempo de donde no lo hay, para estar con el amado"
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¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga! Luís Rodas
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