"Estando Don Quijote con Sancho Panza, vieron un prado en el que había unos treinta, cuarenta molinos de viento. Nada más verlos, el Hidalgo los identificó como gigantes contra los cuáles se tendría que enfrentar, a lo que Sancho le respondió con cautela que no eran más que molinos....".- "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha". Miguel de Cervantes Saavedra
Cuando la mayoría de las personas piensan en molinos de viento, se imaginan la familiar torre blanca girando sobre un campo de tulipanes en Holanda. Pero los molinos de viento se han encontrado en muchas partes del mundo y han funcionado como una fuente vital de energía desde Afganistán hasta Nueva Inglaterra.
Los molinos movidos por el viento tienen un origen remoto. En el siglo VII, d.C., ya se utilizaban molinos elementales en Persia (hoy, Irán), para el riego y para moler el grano.
En estos molinos la rueda que sujetaba las aspas era horizontal y estaba soportada por un eje principal. Estas máquinas no resultaban demasiado eficaces, pero aún así se extendieron por China y el Oriente Próximo.
Se desconoce la antigüedad los molinos. Una de las primeras referencias sugiere, la fecha del 1700 a.C., un milenio largo después de la introducción de las velas en las embarcaciones. Aún cuando la estimación fuera correcta, los molinos escasearon a lo largo de los 1000 años siguientes.
En Europa los primeros molinos aparecieron en el siglo XII, en Francia e Inglaterra y se distribuyeron por el continente. Eran unas estructuras de madera, conocidas como torres de molino, que se hacían girar por medio de tracción a sangre o manualmente (ponían a los detenidos que cumplían condena), alrededor de un poste central y así se podían levantar sus aspas al viento.
La necesidad de grandes superficies para interceptar la difusa fuerza del viento obligó a construir las palas de los molinos atando o tejiendo entramados de caña.
El molino de torre se desarrolló en Francia a lo largo del siglo XIV. Consistía en una torre de piedra coronada por una estructura rotativa de madera que soportaba el eje del molino y la máquina superior del mismo.
Además de emplearse para el riego y moler el grano, tenían otras aplicaciones, como el bombeo de agua en tierras que se encontraban bajo el nivel del mar, aserraderos de maderas, fábricas de papel, prensado de semillas para producir aceite, así como para triturar diversos tipos de materiales.
En la mitad del siglo XIX, se desarrolló en las explotaciones agrícolas de E.E. U.U, el molino de bombeo con un sistema de protección automático, generalizándose su uso. Entre las mejoras incorporadas se destaca la cola pibotante, sujeta con un resorte, que permitía orientar el rotor hacia el viento, aunque automáticamente lo desviaba si se producía un vendaval. En este siglo se llegaron a construir unos 9000 molinos en Holanda.
En la actualidad se destacan los molinos Savonius, que se emplean para el bombeo y los Darrieus que es una máquina de alta velocidad que se asemeja a una batidora de huevos. Los más usados sobre todo en zonas agrícolas son los que bombean agua y los que se emplean como generadores de energía.
El otrora humilde molino, aún cuando su base esté carcomida y sus paredes pobladas de plantas parásitas, respira veneración; gracias a él, miles de seres humanos no están tratados como bestias de carga; han podido erguir la cabeza y ganar en dignidad al mismo tiempo que en felicidad, pues ya no van a ser arrastrados por el viento como la paja por el suelo del molino.
(*) Aléthea su significado: "Representaba la Verdad en la Mitología Griega. Era hija del Tiempo y madre de la Justicia y la Virtud"



